Síntesis Editorial I [12/12 al 18/12]

El siguiente texto trata de una articulación temática, a modo de síntesis de los artículos expuestos en nuestro blog. La tarea no ha sido sencilla por la pluralidad y diferencia de las temáticas abordadas, además de la clara intención del encargado de este texto, de no solo construir un resumen, sino que articular los temas bajo un prisma que reúna  los temas tratados con anterioridad.

Para iniciar quisiera referirme a una pregunta esencial que dormita en cada uno de los textos expuestos, quizás también en cada uno de nosotros como educadores, esto es ¿Qué es la educación? Más allá de toda respuesta de manual, la educación puede pensarse desde su sentido etimológico que viene del latín educatĭo (Acción y efecto de estudiar. Crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes. Instrucción por medio de la acción docente.), para aclarar cierta intencionalidad subyacente en todo proceso educativo. Es que ya en la simiente del proceso educativo existe un error de perspectiva, en su palabra, que viene arrastrando durante siglos el germen de la instrucción, del doblegamiento del sujeto a las normas doctrinarias del conjunto de la sociedad.

Y es en este sentido que se debe responder, por más dolor que nos cause, que la educación es una herramienta, los jóvenes son educados para que aprendan lo que las sociedades quieren que aprendan, para que sepan lo que tienen que saber desde los requerimientos de este conjunto. Ahora bien como se define lo que se puede o se debe aprender, y la respuesta romántica vendría aquí a decir, todo aquello que le permita al educando ser un sujeto integro, que pueda ser productor y creador de su destino, pero la verdad es que lo que se busca es que los jóvenes se conviertan en sujetos útiles para el engranaje social.

Quienes buscan esto ¿la sociedad?, ¿los pobladores? ¿Los ciudadanos?, no. Los que deciden esto son un pequeño grupo de gente que dirige las políticas de la sociedad(a nivel global) y que buscan perpetuar su hegemonía dominante sobre las personas, y la mejor forma de lograr el dominio permanente es la educación, la educación reproductiva que genera sujetos no-pensantes, a-críticos, a-políticos, consumistas, ignorantes, violentos e infelices. Por esto es que Matías Hernández, observa en su articulo ¿Cárcel=Escuela? que los espacios educativos (públicos en su mayoría) se están convirtiendo en lugares de detención, de castigo, donde los estudiantes realmente se convierten en a-lumnos, y como el señala:

Desde hace seis meses que es era un lugar común ver que tenían sillas (ya que estaban en toma aportando y apoyando al movimiento estudiantil). El punto de discusión no es éste, sino que parte desde lo anterior y radica en que hoy en día estos mismos colegios que tenían una gran cantidad de lienzos en sus rejas, todos coloridos, sillas y mesas, cuentan con rejas MUCHO más altas de lo que estaban, alambres de púas y sin querer exagerar hasta algunos cuentan con cercado eléctrico.” Y mas abajo se pregunta “cuál será la utilidad que le daremos a esos alumnos que egresen de ese sistema y el “tipo” de estudiante que egresa de su liceo-prisión”

Lamentablemente la utilidad de este tipo de estudiante fue la razón por la que desde un comienzo la escuela ha ido paulatinamente convirtiéndose en un lugar de privación(los que tengan dudas sobre las consecuencias de las privaciones les recomiendo que analicen los experimentos psicosociales realizados con detenidos en Chile durante la dictadura y los resultados de la tortura en la desintegración de la personalidad) y eso es tener mano de obra barata, para regular los salarios de los trabajadores y mantener a la población bajo control a través de la ignorancia y el miedo.

¿Pero esto es todo lo que tenemos?, por suerte no, ya que los profesores, que somos los encargados de realizar la sucia tarea de convertir a nuestros chicos en borregos trabajadores, tenemos los medios y las oportunidades para realizar algo diferente, para construir eso que llamamos sujetos críticos, y que no nacen solamente en los liceos emblemáticos, sino que en los colegios periféricos, en los liceos de población municipales, donde precisamente se vive y se trabaja en una cárcel, se puede, y se debe realizar la transformación, por dos motivos, porque ahí la crudeza y maldad del sistema es evidente y porque los chicos son ya sujetos que experimentan la explotación y la discriminación que los estados y las corporaciones económicas quieren ocultar con sus políticas propagandísticas, sus concursos, que más que algo significativo y real es solo pan y circo, a la vieja usanza del imperio romano.

Es aquí que toma relevancia la búsqueda sin fin de la literatura, centrada en el lector como lo señala el profesor Aldo Lobos en su artículo En búsqueda de lectores y lectoras ideales, donde aborda como ejes centrales el error en la formación de los docentes de literatura en la universidad, los paradigmas en la enseñanza de la literatura que va desde la centrada en el autor, pasando por la que se centra solamente en el texto y finalizando, en la mas importante según el autor de ese articulo, que es la que se centra en el lector. En palabras del autor “Según el paradigma comunicativo-funcional, toda la teoría literaria, que era un bloque indiscutible en la educación tradicional, hoy debe ser reemplazada por una formación literaria basada en la experiencia personal del lector. Esto es absolutamente posible, colegas.” El mismo se cuestiona ¿Por qué enseñar literatura?, y se responde al final de su articulo Si queremos lectores ideales, no pensemos en ellos como el producto de nuestros intereses e intenciones, como lo hemos hecho hasta ahora de manera poco fructífera, sino como la generación de un ciudadano libre, crítico, con opinión, valioso, capaz de entender sus propios mundos – tanto interior como exterior – ayudado por uno de los tesoros más hermosos de la humanidad: la literatura.” Que función más hermosa, la literatura permite liberar a nuestros estudiantes de sus realidades enajenantes, de su ensimismamiento, no para que se piensen desde otro que no son ellos mismos, sino para que puedan volverse sujetos éticos, para que puedan a partir de su propia existencia histórica y cultural transformar(se) en sujetos consientes y responsables de su libertad y posibilidades.

La educación es un bastión, los profesores podemos ser los que mantengamos y perpetuemos lo que ya esta, o los que paulatinamente podamos en conjunto con nuestros estudiantes transformar la realidad en la que todos vivimos. En este sentido me gustaría mencionar al articulo de la señorita Ginette Díaz La necesidad de certezas, donde aborda la idea del profesor como agente de cambio, y denuncia la falta de un proyecto político-educativo que permita dejar de ser mera resistencia educativa universitario o docente, y que elimine la posibilidad de caer en el juego del post-ideologismo de derecha que ha englobado durante algún tiempo cierto discurso que reivindicativo a nivel educacional.

Ella lo expresa así “Pero claro, se entiende; vivimos en una democracia liberal contemporánea que produce una lucha por la consecución de una hegemonía ideológica y política que se apropia de términos   ”apolíticos”. En esta democracia moderna, aquella liberal, se da lugar una lógica de momento post-ideológico, con la usual frase “esto va mas allá de derechas e izquierdas”. Postura “apolítica” es la que está contenida, por ejemplo, en el discurso centrista del populismo de derecha y que nosotros, como estudiantes,  hemos reproducido, dejando de lado la discusión. El hacer la crítica nos superó. Lo “políticamente correcto” es no hablar de política.”

Si bien hay que dejar de lado este discurso que habla de la necesidad de ser neutral a la hora de educar y levantar un discurso que permita hablar desde la propia experiencia, permitiéndole al estudiante no solo elegir su propio camino sino que vivenciar la experiencia personal de sus profesores, hay que seguir siendo resistencia, porque en la vigilancia critica, en la eterna vigilia de nuestros métodos, de nuestras formas y contenidos, podemos realmente construir un que-hacer docente liberador, constructor de futuro, lejos de las estructuras dominantes y centrado en la propia historicidad de nuestras comunidades y estudiantes, por ello, la critica debe ser, a todo nivel, a la estructura social-educativa, la estética-funcional, la ética, la metodología y los contenidos, y por sobre todo, a nuestro propio desempeño. Solo esta experiencia nos permitirá ver algún día, no realizadas nuestras certezas, pero si estar mucho más cerca de construir una nueva definición de educación: la educación es aquello que nos permite ser hermanos, respetarnos en nuestras diferencias, y construir mundos donde quepan cada uno de nuestros sueños.

 

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Acerca de Orlando López Pérez

Profesor de Filosofia de la Universidad de Santiago de Chile.

Un pensamiento en “Síntesis Editorial I [12/12 al 18/12]

  1. Muy buena síntesis profesor Orlando. Encuentro que esto es la prueba latente de que aún siendo 16 personas con miradas distintas, confluimos sin duda en ideas de sentido común que serán la solución a los problemas de nuestra educación el día de mañana.
    Muchas gracias compadre!
    Aldo.

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