Síntesis Editorial IV [02/01 al 07/01]

Acción que debemos como docentes fomentar en nuestros alumnos, para el desarrollo de la confianza propia y en el otro.

Dentro de esta primera semana del año 2012, las publicaciones expuestas dentro del blog fueron dos, pero la cantidad no implica que éstas tengan menos importancia, o que los temas tratados no sean de sumo interés para los lectores. Hecho que apreciaremos en las siguientes líneas.

En la primera publicación “¿Subestimamos a nuestros estudiantes? [segunda parte]” de Danilo, logramos evidenciar cual es uno  de los principales problemas que presenta la Educación y de gran manera los personajes participantes de esta: profesores, estudiantes y apoderados. La confianza del uno al otro, en cuanto a los logros que se pueden conseguir. Y en este punto caen todos los personajes y las relaciones interactivas que se pueden dar entre estos,  puesto que se comienzan a dar las situaciones en que el docente no confía en los conocimientos, ni en las habilidades que puede desarrollar en sus estudiantes limitándose a tan solo enseñar lo que él considera que es fácil para ellos.

Por otra parte, nos encontramos con los apoderados que no confían en los procesos y habilidades de sus hijos, por lo que asisten constantemente al colegio a hablar con los profesores para intermediar por las notas de estos, y que éstas sean elevadas casi por milagro. Por lo que entre el docente y el apoderado en cierta medida coartan el hecho de que el estudiante pueda encontrar e internalizar el desarrollo de las habilidades de él, y dejando la sensación de que no importa cuanto esfuerzo ponga en lo que haga, ya que sus padres están detrás para ir a reclamar por su baja nota y conseguir que se la suban.

Y una de las instancias en que la confianza en la escuela se ve más transgredida, es cuando a los estudiantes se les solicita trabajar en grupos; y es donde la selección de los equipos se basa en los conocimientos, y categorías que tiene cada uno de los estudiantes, y cabe mencionar que cada una de estas categorías son las que brindan los mismos docentes en el aula y no tan solo por las notas, sino que también cuando hacen referencia a las potencialidades de cada uno , dejando a un lado la de los demás.

El artículo también nos señala que debemos fomentar la relación del profesor-estudiante, porque con ello se cambiará la visión que tiene el alumno de la escuela, y que no vea esto como un trámite u obligación el asistir día a día; sino que de una u otra manera consiga concebir a la escuela donde él será capaz de potenciar sus habilidades personales y grupales.

Por otra parte nos encontramos con el artículo “Elegí no educar” de Rubén.  En donde, a través de su visión personal, nos muestra como muchos ven la pedagogía hoy en día, cómo los docentes o más bien parte de ellos cambian el fin de su labor por conseguir mejores evaluaciones en los distintos instrumentos que se aplican a la labor docente actual, o los méritos que deben cumplir para conseguir bonos y demases; dejando totalmente de lado a los estudiantes que están frente a ellos.

Nos muestra también como otro de los personajes de la educación, en este caso los apoderados, son los encargados muchas veces de entorpecer los procesos educativos de sus hijos, creyendo que simplemente con ir a dejar a la hora al niño, o cumplir con los materiales pedidos, el estudiante desarrollará las habilidades deseadas y adquirirá valores; dejando totalmente de lado la idea de que la educación es un proceso en que ellos como padres y apoderados, también son generadores de las enseñanzas de sus hijos.

Nos muestra también como directivos y jefes técnicos, se encargan muchas veces de coartar el trabajo de los docentes que se encuentran realmente motivados con su labor, y estás limitantes no son tan solo en las relaciones humanas que se pueden dar dentro del aula y de la escuela; sino que también en los ámbitos curriculares y de desempeño tanto de estudiantes como de los propios docentes.

En definitiva, las publicaciones de esta semana nos llevan a plantearnos si verdaderamente la labor docente que se desempeña hoy en día está cumpliendo con la verdadera labor de enseñar y educar a nuestros estudiantes, no tan solo con los conocimientos de contenidos y materias, sino que su desarrollo como personas. Creando en ellos la confianza en si mismo y en los demás, y que además como docentes seamos capaces de confiar en la variedad de potencialidades que tenemos frente a la sala de clases, sin coartar ninguna de las habilidades de los alumnos. Y por otro lado nos llevan al cuestionamiento, si los parámetros y estándares requeridos por las distintas instituciones están siendo capaces de evaluar el verdadero desempeño del docente en el aula, y si la escuela como institución está siendo comprendida realmente como es.

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Un pensamiento en “Síntesis Editorial IV [02/01 al 07/01]

  1. Muy buena síntesis. Me quedó dando vueltas la última idea.

    Estoy absolutamente de acuerdo, y es más, soy un practicante asiduo de lo que en Chile se denomina trabajo con Aprendizajes Transversales.

    La educación es un proceso humano maravilloso, no solo por la experiencia cotidiana que nos puede brindar como profesionales sino porque si logras mirar con paciencia el desarrollo de una persona te darás cuenta cuántos giros da la tuerca gracias a la tutoría y compañía de un buen docente.

    Yo quiero convertirme en ese tipo de docente, es mi meta. Quiero ser aquella persona a la que mis estudiantes recuerden toda su vida porque los acompañó mientras crecían no como engranajes, sino como personas.

    Las actitudes, los valores y el desarrollo espiritual/intelectual de una persona es un eje gravitante si queremos cambiar el mundo. Es cosa de recordar aquellos “clichés” que son tan comunes pero a la vez tan ciertos, como “No gano nada con formar al mejor economista si va a meter las manos en los bolsillos de la gente” o “Sé lo que quieras, pero sé el mejor en lo que haces”. La educación no se trata tanto de preservar conocimientos o capacitar habilidades como de formar seres humanos.

    Si no nos preocupamos de que nuestros estudiantes se concreten como buenas personas, los cimientos del edificio no soportarán su peso y la conciencia que buscamos forjar seguirá encerrada en las torres de nuestros castillos en el aire.

    ***************************************************************************************

    Felicitaciones al equipo redactor por este segundo mes de trabajo y gracias a las personas que se han sumado directa o indirectamente a nuestra iniciativa.
    Sigamos pa’elante que pa’trás no cunde y pal’lao nos vemos ridículos.

    Profesor Aldo Lobos

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