Soy Profesor y diré DICTADURA

A Tania, desde hoy una educadora.

Hace unos días en Chile detonó un conflicto bastante significativo. Se anunció que el currículum nacional sufriría una modificación: la palabra “dictadura” sería reemplazada por “gobierno militar”. Saltaron chispas, y no es para menos.

"¿Me van a decir que a estas personas, tanto de un lado como del otro, a esta altura de la vida y con lo corrompidos que han sido por el poder y el dinero, realmente les interesa hacer la distinción por un tema de ideales?"

Uno de los argumentos más sólidos de quienes defienden la postura de llamar al período comprendido entre el 73′ y el 90′ “dictadura” respondía al hecho de que el lenguaje es la manera en que los seres humanos construimos sentido, por lo mismo, la modificación semántica que sufriría el currículum se revela como una clara estrategia de la postura contraria por intentar solapar, defender y elevar a la categoría de gobierno el régimen dictatorial.

Mucho se peleó en el momento (las redes sociales, desocupadas tras la escasez de marchas y protestas, explotaron) y finalmente el asunto tuvo que someterse a revisión y debate, actividades que han colmado la opinión pública estos días. Sin embargo pocas personas pudieron vislumbrar claramente lo que pasa más allá de la polémica medida.

Una de las máximas que guía el pensamiento de aquel que desea ejercer soberanía y poder sobre los demás es la nitidez con la que sabe y maneja el hecho de que la memoria colectiva es frágil.  Por lo mismo este cambio, que esperaba pasar inadvertido, es nada más que uno de los tantos planes para seguir ejerciendo una hegemonía de carácter política y económica, ¿o me van a decir que a estas personas, tanto de un lado como del otro, a esta altura de la vida y con lo corrompidos que han sido por el poder y el dinero, realmente les interesa hacer la distinción por un tema de ideales?

No los culpo. La vida es salvaje e intentamos día a día disfrazarla de civilidad mientras escalamos por un estatus más alto o una comodidad ilusoria que nos aísle de los que “no son tan iguales a nosotros”. Nuestra clase política es la principal responsable de que en nuestro humilde país el clasismo tenga rienda suelta para dividirnos. Hasta nos han erguido un monumento para simbolizar nuestro cisma, y nos gusta creer que es el lugar idóneo para celebrar los triunfos, siendo que no es nada más que la frontera desde la cual “los de abajo” se hacen ver ante “los de arriba” (y no viceversa, porque la injusticia es una sola). Este tema me movió a conectar algunos hilos.

 

"Metaphors We Live By" (1980) George Lakoff & Mark Johnson

Cuando cursaba mis estudios de pregrado tuve la suerte de conocer un libro que me fascinó. Aún cuando las obras más bellas y profundas que tuve la suerte de disfrutar provenían del área de literatura, paradójicamente quedé marcado por un ejemplar de estudios lingüísticos (semánticos, específicamente), llamado “Metaphors We Live By” [Traducido como “Metáforas de la vida cotidiana”] de George Lakoff y Mark Jonhson.

Nuevamente el azar hizo que confluyese con esta obra y que la pensase ya no desde su disciplina específica sino que desde el área que me apasiona: la educación. El reencuentro fue sencillamente extraordinario. Asumo desde ya que las siguientes líneas reflejan bastante poco mérito de mi parte, no obstante considero que una breve sistematización de mi aprendizaje podría servir para que discutiésemos desde una nueva perspectiva teórica.

Según estos autores, nuestro sistema conceptual es esencialmente metafórico. Las palabras y conceptos con las que, en gran parte, construimos nuestra realidad colectiva, son metáforas de base, es decir, expresiones que derivan en otras y que solo encuentran lógica en la medida en que nos hacemos parte de la convención semántica adoptada.

Pero nuestro sistema conceptual no es algo de lo que seamos conscientes normalmente. En la mayor parte de las pequeñas cosas que hacemos todos los días, sencillamente pensamos y actuamos más o menos automáticamente de acuerdo con ciertas pautas. Precisamente en absoluto es algo obvio lo que son esas pautas. Una manera de enterarse es mirar al lenguaje. Puesto que la comunicación se basa en el mismo sistema conceptual que usamos al pensar y actuar, el lenguaje es una importante fuente de evidencias acerca de cómo es ese sistema.

[Lakoff & Johnson, 1980, p.40]

Para que sea más fácil, acudiremos al ejemplo clásico de este libro. Una concepto metafórico del mundo actual podría ser “EL TIEMPO ES DINERO”. A partir de esa base podemos armar una serie de expresiones a las cuales le encontramos absoluta lógica y validez en el habla cotidiana, como:

– Estoy perdiendo el tiempo.

– Este atajo me ahorrará tiempo.

– ¿En qué gastas tu tiempo?

He invertido mucho tiempo en este proyecto. Etc.

Como vemos, nuestras palabras y la manera en que configuramos la realidad están íntimamente ligadas. Como la educación es un proceso válido en nuestra realidad, este tipo de relación también puede aplicarse a ella. De hecho, María Martínez, Narcís Sauleda & Güenter Huber (2001) llevaron a cabo una investigación y sus resultados fueron bastante llamativos.

La idea central de aquél trabajo consistía en develar, mediante el análisis de los discursos de un grupo de docentes, la relación existente entre el paradigma o enfoque desde el cual justificaban su práctica y sus creencias implícitas sobre aquello. El experimento consistía en preguntar a los docentes, en primer lugar, bajo que punto de vista definirían sus clases: conductista, constructivista o socio/historicista. Luego, se les pedía a los sujetos que elaboraran una frase en la que sintetizaran, utilizando una metáfora, el proceso de enseñanza-aprendizaje. El análisis de tales metáforas (que, como ya sabemos, construyen la realidad, ergo, la forma en que los docentes conciben el proceso), decantó en una división entre los docentes que que adherían a una perspectiva u otra, resultado que comparado con lo que decían los docentes en su “discurso oficial”, no tenía una correlación directa. Algunos ejemplos extraídos de este trabajo y que les dejo para que analicen son:

Metáforas Conductistas:

– El aprendizaje es como una cámara de video, la cual graba el mundo.

– El aprendizaje es como una esponja, la cual se empapa en el agua.

– La enseñanza es como domar un caballo.

Metáforas Constructivistas:

– El aprendizaje es un detective quien busca las cosas y dentro de las cosas: enseñanza es crear el intelecto para que busque conocimiento.

– El aprendizaje es como instalar los ladrillos de una casa. El estudiante es el albañil y la casa al mismo tiempo. Él o ella es siempre el propietario de la casa. El profesor es el capataz de la obra.

Metáforas Socio/historicistas: 

– Se trata de un trabajo conjunto como lo hacen las hormigas cuando colaboran para lograr un resultado que es beneficioso para todas ellas.

– La enseñanza es como un guía turístico que negocia la ruta con los turistas.

[Martínez et. al. 2001, pp. 970-972]

Esto no se trata de juzgar a los docentes, se trata simplemente de invitarlos a pensar y sistematizar correcta y justificadamente sus prácticas. Si nos detenemos un momento a “mirar al lenguaje” con el que construimos nuestra realidad, quizás sea más fácil traducir las buenas intenciones en un trabajo de calidad que sustente la (r)evolución educativa que Chile pide a gritos.

Por lo pronto solo diré que soy consciente de mi labor, sé que cada pensamiento, palabra o acción que lleve a cabo debe ser consecuente y debe estar alineada con un propósito mayor, para que todas las hormigas podamos disfrutar de vivir en una nación educada, ética, justa y que elimine lacras y virus como la mentira, la deshonestidad, el cinismo, la distinción por clase, raza o género y el escaso respeto por la dolorosa memoria.

Soy Profesor y diré sin tapujos DICTADURA.

Profesor Aldo Lobos.

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Bibliografía:

Lakoff, G. y Johnson, M. (1980). Metáforas de la vida cotidiana (8° Edición en español, 2009). Madrid: Cátedra.

Martínez, M., Sauleda, N. y Huber, G. (2001). Metaphors as blueprints of thinking about teaching and learning. Teaching and teacher education, 17, 965-977.

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Acerca de Aldo Lobos

Profesor de Lengua Castellana y Comunicación en Colegio Técnico-Profesional Aprender de La Pintana. Máster en Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Barcelona. Tutor en Preuniversitario Popular Víctor Jara.

16 pensamientos en “Soy Profesor y diré DICTADURA

  1. Sin duda alguna no da lo mismo el concepto que se utilice al nombrar un determinado periodo de la historia de nuestro país, ejemplo de esto es la guerra “del pacifico” , la “pacificación” de la araucanía y la “guerra civil” del 91, son episodios difíciles de conceptualizar de nuestro pasado y que aún son objeto de disputa. De la misma manera, la estabilidad, como concepto político predominante dentro de la historiografía nacional ha eclipsado el análisis del sistema, dejando fuera a otras nociones importantes.
    Es deber de cada docente posicionarse políticamente dentro del aula, el pasado es un campo en disputa que no debe dejarse al azar, dado que quien conquista este suelo fácilmente accede a cambiar el curriculum de nuestra educación

  2. Exelente artículo, que le dá un analisís más profundo a lo recién sucedido en nuestro país, cabe recalcar que el problema va más allá del cambio de palabra, que ya es algo fuerte, el problema se extiende a las salas de clases, al pensamiento de nuestros niños.
    Debe haber un cambio, Urge la necesidad de pasar en todo ámbito de cosas, de la Conductancia a la Construcción!!!

  3. excelente columna. si bien “estos” quieren seguir manipulando la fragil memoria de Chile es tarea de todos quienes hemos tenido la oportunidad de acceder a mas educación, no permitir que jueguen con hechos historicos como la dictadura militar donde miles murieron y donde aun vivimos atados a una constitucion fascista que explota y abusa tanto del pueblo chileno como indigena.

  4. Interesante tema en discución… mi pregunta es ¿existirán más profesores con esta postura en Chile?… difícil de contestar y más aún de imaginar, pero al menos veo una luz de esperanza que algún día viviremos en un País donde no exista la “clase” si no la condición social (ya que es ilusorio pensar que algún día habrá igualdad), sin distinciones en la educación (donde se pueda aspirar según los conocimientos y no por los medios económicos) y finalmente donde un profesor “Aldo” no tenga que salir de su país para lograr metas que en Chile son inalcanzables… En fin sólo me queda pensar que lo que no pude obtener yo quizás lo vea reflejado en la educación de mis hijas…
    Felicitaciones por tu artículo.

    • Es cosa de proponérselo.
      Hay muchos profesores que actualmente se están formando, creo que es relevante si se ataca ese público. Los jóvenes que vienen pueden ser el gérmen que necesitamos.
      Un abrazo y saludos para la familia desde lejos. =)
      Profesor Aldo Lobos

  5. ” Por lo mismo este cambio, que esperaba pasar inadvertido, es nada más que uno de los tantos planes para seguir ejerciendo una hegemonía de carácter política y económica”

    Esa es la frase clave. El lenguaje utilizado es la forma en que se define cuál es la historia que se contará en el futuro, y por ello el cambio es relevante. En especial porque, dentro de lo expuesto arriba, acá claramente tenemos una enseñanza casi exclusivamente conductista, luego el contenido en que se enseña se vuelva aún más clave, porque no se fomenta una actitud crítica hacia el mismo.

    • Exacto. Es difícil olvidarse de que el contenido es lo central. Nathy Araya lo dice muy bien en el artículo de ayer, lo primero que debemos hacer es formar seres humanos y parte fundamental es formarlos como agentes críticos y no como engranajes.
      Saludos.
      Profesor Aldo Lobos.

  6. mmm…temazo el de la dictadura…a mi parecer, el cambio de la palabra se constituye en una sobrana estupidez, todavía hay muchos que piensan que se trató de una “dictablanda” así como hay quienes prefieren hablar de “gobierno o intervención militar” y otros que ven, en este período oscuro, una época de totalitarismo, tortura y represión.
    Sinceramente no me sorprendió que la palabra haya sido reemplazada, considerando cuál es el gobierno actual no era difícil que este fenómeno, tan elocuentemente descrito por el Profesor Aldo Lobos, se diera. Lo que no deja de llamar mi atención es el gran ruido que ha causado en la sociedad chilena ya que, si bien se trata de un tema infinitamente polémico, es algo que se ha dado siempre; no he tenido oportunidad de escuchar a ningún político de derecha hablar de dictadura, así como a ninguno de izquierda hablar de gobierno militar y, es precisamente en este punto donde comienza mi crítica. Entiendo muy bien que las proporciones pueden ser muy distintas, pero me parece el colmo que sea recién ahora que se enjuicie este juego semántico con el cual se pretende, desde hace más de treinta y ocho años, confundir a las mentes más frágiles de la nación.
    Cada quien será libre de decidir cuál es el término correcto que debe utilizar (después de todo estamos en democracia). Sin embargo, considero que una parte importante de la sociedad tiene y tendrá por siempre una sensibilidad no menor respecto al tema y que es un deber, tanto del Etado como del gobierno de turno, asegurar que se respete aquéllo.
    Quizás sea tiempo de encontrar un nuevo término que permita algo más de imparcialidad, pensemos por un momento que también hay quienes no tienen razón alguna para abanderarse por “dictadura” ni por “régimen militar” (me incluyo dentro de este grupo), pero es de vital importancia crear conciencia y no desconocer ninguna de las posturas a la hora de enseñar, pues a final de cuentas debemos ser capaces de encontrar (e incluso forjar) la verdad desde una base, por sobre todo valórica cuya génesis esté dada por una buena discriminación de la información que manejamos…creo que de esta forma puede haber un mayor mérito a la hora de decidir qué palabra emplearemos.

    • De hecho.
      La cosa acá pierde el matiz político tradicional y se transforma en una forma de posicionamiento histórico y crítico.
      Recién discutía con un twittero que se declaraba derechista quien me preguntaba qué diría cuando me tocase hablar de Allende. La verdad es que no conocí a ese caballero y a Pinochet tampoco alcancé a conocerlo, pero los libros me han mostrado que tanto el uno como el otro acertaron y erraron. Lo importante de ello es que me dí cuenta que sus errores, producto de idealismos ciegos y ambiciones falangistas opacaron con creces sus “quizá” buenas intenciones. No se trata de “pelear en nombre de”, se trata de apegarse a los hechos y darse cuenta que de un lado y de otro se juntan a comer un rico asado juntos mientras los fanáticos que no aspiran a mucho pierden su cabeza en peleas que solo reflejan lo poco que nos respetamos como habitantes del mismo suelo (el equivalente político a las puñaladas dadas y recibidas en nombre de un equipo de fútbol).
      No soy juez, pero puedo opinar, y políticamente tengo las cosas claras. No se trata de adoctrinar alumnos y alumnas, se trata de ser transparente y entender que somos seres políticos, pero no animales.
      Las matanzas e injusticias en nombre de una bandera deben quedar en el pasado. Debemos recordar y ser fieles a la verdad, pero eso no puede nublarnos a la hora de entender que Chile puede derribar las fronteras que lo separan.
      Dejemos de una vez de encubrir nuestro clasismo arribista/abajista en discusiones políticas añejas y rancias que lo único que provocan es la risa de quienes tienen la sartén por el mango.
      Gracias por comentar, hermano mío, un abrazo.
      Profesor Aldo Lobos.

      • Creo que se calientan mucho la cabeza por nada y luego se les olvida. Que nos cambien “dictadura” en el currículum es una estrategia. En 100 años más, lo ideal para ell@s, sería que nadie hablase de esto y la evidencia muestra que haciendo lo que han hecho lo van a lograr. Sigo creyendo que si seguimos avalando el sistema, podremos gritar, patalear, desnutrirnos en una huelga de hambre o encadenarnos a la puerta o monolito de turno y las hojas seguirán cayendo de los árboles… El enemigo es más grande que una palabra pero al parecer más pequeño que la suma entre nuestra egolatría y pereza…

  7. Muy buena esta columna, gracias por ponerla en mi camino .Refleja en parte mi opinión , no soy profesora, pero en mi familia si hay o hubieron muchos profesores y crecí en ese ambiente.

    Las cosas hay que decirlas por su nombre, con valentía y no disfrazarlas con otras palabras.Un gran abrazo.

    Sary @laopinante

    • Estimada, muchas gracias por su comentario.
      Esperemos que las nuevas generaciones de profesores nos cuadremos con la misma causa. La educación debe tender a la liberación, pero no política, sino humana, de conciencia, de espíritu.
      Esperemos contribuir con eso desde donde podamos.
      Un abrazo!
      Aldo Lobos.

  8. Respecto a este tema, yo he reflexionado sobre lo peligroso que puede tornarse el poder del Estado en la creación de realidad. Por definición, Estado es el principal escenario de pugna política, donde las discusiones de fondo son ideológicas. Creo que este caso de re-nombrar a la dictadura hace muy visible el cómo la pugna ideológica llega al campo educacional y en el cómo se educan a los niños
    Creo que este fue un caso visible porque los hechos de la dictadura son un tema muy sensible para el país aún, y despierta emociones fuertes, lo que hace imposible para muchos dejar pasar desapercibido este cambio.
    Pero yo me pregunto qué pasa con los efectos del discurso escolar que no despierta emociones, la lectura de nuestra historia más remota, y los cientos de eufemismos que nos hemos tragado sin darnos cuenta; sobre la colonización, sobre nuestros orígenes indígena, sobre el rol de la iglesia, las acciones de la oligarquía, sobre el rol de las clases bajas. Incluso más allá del ramo de historia, que es el caso más notorio de lo que habla la ideología ganadora, me pregunto qué se está diciendo a los niños de lo que es el mundo actual, qué les dicen sobre la revolución tecnológica, de los avances de la genética, de la ciencia, que es una panacea? que nos resolverá los grandes problemas? sobre que su capacidad de dar respuesta es limitada?. Qué se les dice o no se les dice sobre las empresas, los bancos, de los gobiernos, sobre la NASA, el trabajo, sobre las guerras modernas encubiertas, sobre la pobreza, la riqueza, el hambre y la abundancia, los hombres, las mujeres. Creo que en todo esto hay ideología, claramente menos notoria y cercana que la discusión sobre la palabra dictadura, pero que de igual manera como sociedad nos puede llevar a escenarios tan trágicos como una dictadura.
    Creo que la labor de docente es muy respetable por la responsabilidad que acarrea. Pero la responsabilidad solo es entendida a partir de la consciencia que los docentes tengan sobre lo que dicen y hacen tal como mencionas. Pero este caso de re-nombrar la palabra dictadura no me hace sólo alertar sobre la perversidad del querer ocultar los horrores de ese periodo de la historia, sino también alertar de otros discursos más silenciosos que también pueden ser crueles y que están presentes en la sala de clases…
    Saludos

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