¿A qué nos referimos cuando decimos “alumnos críticos”?

"Basta ya de esa expresión terrible y peyorativa. La propia palabra alumno es una palabra que nosotros como profesores críticos de nuestra labor no debiésemos emplear jamás".

Muchos de los artículos que se han publicado en el blog apuntan a esta pregunta. Muchos abogan por la idea de generar alumnos pensantes, como si esa fuera la máxima labor de un docente. Se suele dar una serie de críticas respecto del modelo educativo actual, en donde la meta más laboriosa y excelsa es esta de los “alumnos críticos”. Pero a qué nos referimos con esto, qué queremos decir con alumnos críticos. Bien, en este artículo intentaré dilucidar dicha quimérica expresión, para así al menos, tener los objetivos más claros.

Los problemas en la educación actual de “Chile” han sido en su mayoría expresados a en los múltiples artículos de este blog, en lo particular a la labor u objetivo central del docente, ha habido apuestas interesante, y por lo general, la pregunta recae en una metapedagogía, ¿qué queremos enseñar? ¿qué estamos formando? ¿qué queremos hacer con el conocimiento que entregamos? Ya he mencionado hacia donde apuntan estas preguntas, hay vías múltiples, caminos diversos, lo central está en el alumno, en lo que él pueda aprender de nosotros como docentes o futuros docentes.

Etimológicamente se supone que el “a-lumno” quiere decir, “sin luz” o “o no iluminado”. Basta ya de esa expresión terrible y peyorativa. La propia palabra alumno es una palabra que nosotros como profesores críticos de nuestra labor no debiésemos emplear jamás. La idea de alumno proviene de la ilustración, en donde los maestros de entonces debían iluminar a sus pupilos para sacarlos de las sombras de la ignorancia religiosa o supersticiosa. Cabe preguntarnos hoy, ¿de qué sombras estamos sacando a los estudiantes? ¿somos nosotros unos seres por completo iluminados? La respuesta es que no somos seres iluminados por el conocimiento – que si bien sí tenemos cierto conocimiento, éste no nos permite sentirnos superiores a nadie – ni nuestros estudiantes no habitan en sombra alguna. Ellos no están en ninguna caverna platónica[1], cuya salida siempre es peor que las sombras en las que se habitó, sino que nuestros jóvenes estudiantes portan en sí mismos un conocimiento. Es un conocimiento de mundo, de un mundo globalizado que nace mientras todos los viejos profesores con sus paradigmas muertos y dicotómicos mueren sin que siquiera lo noten.

En un artículo anterior mencioné el problema de los medios masivos en los jóvenes, hoy les digo además, que dichos medios les entregan información sobre diversos temas – es asunto del profesor enseñarles a filtrar dicha información -, además traen consigo estos jóvenes, dentro de su conocimiento de mundo todo el folklore de sus regiones de nacimiento, agudizado esto en el caso de los mapuches. Entonces la falsa idea de iluminar a los jóvenes, pasa por enseñarles un discurso institucionalizado, canonizado, cuyo objetivo es que lo sepan reproducir de buena manera, para poder así insertarse al trabajo de la mejor forma automatizada. Pero este discurso teórico está en crisis, hoy más que nunca hace aguas por todos lados el bote de madera de falsedades que los profesores les enseñan a sus estudiantes. Es “incoherente defender la verdad de sus análisis teóricos en una situación en la cual el concepto mismo de verdad forma parte” (Jameson, 1991) de todos los supuestos, en que los saberes se jaquean y quiebran constantemente. Son verdades que han sustituido las diferentes formas en las que el conocimiento se sostenía como verdad, el modelo dialéctico, el modelo freudiano, el modelo existencialista e incluso el estructuralismo y el postestructuralismo. “Lo que ha sustituido a estos diferentes modelos es, en la mayoría de los casos, una concepción de las prácticas, los discursos y el juego textual” (Jameson, 1991), en donde la profundidad ha sido reemplazada por lo superficial. En mi artículo anterior “Los síntomas y desafíos que nos plantean los estudiantes en la posmodernidad[2] traté este tema de la superficie de inscripción posmoderna y la forma en que afectaba a los estudiantes. En el fondo, lo que por ahora pretendo mencionar es que no hay saber seguro que nos permitan iluminar a nuestros jóvenes, tal vez, un Dalai-Lama o guía espiritual tendría el derecho ético de llamarnos “alumnos”, por favor colegas, no repitamos como loro sandeces sin siquiera cuestionarnos.

Referente a lo último, puedo ahora entra de lleno en esta idea de “estudiantes críticos”. ¿Qué es crítica? Estudiantes reflexivos, ¿qué es reflexivo?, despejemos estos conceptos, ¿qué es un concepto?.

La reflexión es a mí entender, una palabra anfibológica, en tanto puede portar varios sentidos. Re-flexión, la flexión es la acción de doblar un cuerpo, y si le sumamos el prefijo “re”, se puede entender que es doblar o volver a doblar un objeto. Pero el uso común que se le da a reflexionar, según la RAE es: “Considerar nueva o detenidamente algo”. Esa significación no nos dice nada. Yo propongo y considero la acción de reflexionar como:

A)    Observación del objeto sobre el cual se pretende reflexionar. Esta acción de observar, refiere a mirar el objeto en cuestión desde todos los ángulos posibles, hasta el punto en que el objeto mismo nos devuelva la mirada. Hasta que el objeto nos refleje la distorsión con que solíamos mirar dicho objeto.

B)    Análisis, que considero como la acción de descomponer el todo en sus partes y reformularlo o reordenar el objeto descompuesto, desde una nueva perspectiva crítica, hacia la cual se lleve la reflexión sobre el objeto.

Eso respecto a la reflexión, ahora la crítica. La palabra crítica proviene de “crisis”, y la crisis se entiende por una ruptura de un objeto dado. La crítica, entonces, es el proceso que sigue a la observación y el análisis de la reflexión, en donde el objeto desarmado y recompuesto debe tener una direccionalidad, que la otorga la crítica. Es una direccionalidad de reconstrucción del objeto de estudio descompuesto. La crítica busca excavando en las profundidades del orden arquitectónico dado,  el cual debe someterse a este proceso. Entonces surge el “concepto”, como idea reformulada de lo ya reflexionado y criticado. Ningún orden ni supuesto alguno debe estar exento de reflexión y crítica por parte de todos los docentes. Si queremos enseñar, necesitamos en primer lugar formarnos a nosotros como docentes crítico-reflexivos, y de esa forma poder ayudar a nuestros estudiantes a formarse como tantas veces se ha repetido: “estudiantes críticos”.

Lo que he hecho en este artículo “crítico” es usar el mismo método que he propuesto, para dar a entender que el objetivo de nuestra labor, está dado en la dirección que la crítica sobre la sociedad y la educación actual ejerza en nosotros. Somos entonces la brújula de un nuevo horizonte, y el supuesto objetivo que antes se había mencionado, es parte del proceso. Los estudiantes que queremos formar, deben a mí entender, ser sujetos capaces de generar en el ambiente de conocimiento en que se desenvuelvan la reflexión y la crítica más fina, de forma que puedan re-construir el mundo fallado en el cual les(nos) ha tocado vivir.

Muchos ánimos a mis colegas, y a pensar antes de actuar. Nunca más digamos: Alumno.

Bibliografía:

Jameson, Fredric. “Posmodernismo: el posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado”. Buenos Aires: Paidós, 1991.

www.rae.es


[1] Y la salida de la caverna platónica no es un sol hermoso y radiante sobre un lindo prado, sino que es un lugar desolado y terrible, la desolada realidad.

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5 pensamientos en “¿A qué nos referimos cuando decimos “alumnos críticos”?

  1. Pingback: ¿A qué nos referimos cuando decimos “alumnos críticos”? « Ubuntu y Software Libre al 150%

  2. yo siempre he sabido que esa definición de alumno está errada… y que alumnus es un sustantivo que viene del verbo alere que es “alimentar”, por lo que alumno es en sí una raíz y no corresponde a una palabra compuesta, como muchos creen. Por ende, un alumno sería alguien que se alimenta o nutre, y no algo falto de luz

    saludos

    • Sin embargo, no son dos significaciones excluyentes ni categóricas, conviven contradictoriamente. De cualquier forma, es un término que hay que erradicar. Ahora bien, lo importante es definir qué queremos cuando planteamos el objetivo de formar “estudiantes críticos”.
      saludos!

      • me permito insistir- no antojadizamente- para dejar en claro que, si bien entiendo que no es el tema principal del artículo, sí es un error y no solo otra “significación”. Para su conocimiento, dejo un link aclarativo http://etimologias.dechile.net/?alumno

        Si queremos alumnos críticos, seamos nosotros, primeramente, rigurosos.

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