Una Reflexión comprometida de nuestra profesión

"Es necesario enfrentar nuestra realidad docente tomando conciencia de que no es una labor tediosa e innecesaria, sino todo lo contrario."

Todo acto requiere necesariamente una reflexión del mismo, sin importar el motivo del quehacer de éste. Este acto a su vez se concibe por la necesidad de quien lo realiza. El ejecutor busca provocar en si mismo y/o en otros una reacción, esperada o inesperada, dependerá del verdadero análisis de quien pretende algún resultado. Algunos dirán: “Yo no esperaba nada al respecto, o  la única pretensión es generar pequeños cambios.” Al parecer estas frases se convierten en verdaderos eufemismos que evidencian, a veces,  la poca o casi nula reflexión del acto. Entonces cuando se pretende generar una conexión entre el acto, la reflexión y la docencia, debemos primero concordar que entre estos conceptos si existen similitudes.

La docencia es la labor que el educador genera a diario, al materializar sus conocimientos y luego transmitirlos. Acto seguido, la reflexión tiene la capacidad de generar un proceso de retroalimentación de esta “entrega de conocimientos” y por último, el acto, como herramienta  metodológica, la cual está debidamente pensada por parte de quien ejerce esta acción pedagógica.  Esta consecutiva  dependencia conceptual y sobre todo procedimental en los modelos catedráticos basados en la teoría no generan en el docente una verdadera apropiación técnica, no interioriza  los beneficios que  trae a su dominio pedagógico el empaparse de su formación docente.

Reflexionar sobre nuestro quehacer va más allá de los resultados o de lo que esperamos generar en el individuo, comunidad o en el sistema escolar. Nuestra reflexión se debe convertir en una acción que comprometa: visualizar, contemplar, comprender, analizar e intervenir nuestra realidad social y profesional. Por lo tanto, el acto docente se transforma en más que una transmisión de conocimientos, sino que se convierte  en un medio,  que a través de un sinfín de herramientas (dominio pedagógico) permite que la creación del profesor responda a las necesidades de su contexto social; evita homogeneizar, estandarizar y dando por hecho la exclusión de quienes no se “adapten al modelo”. Esta oportunidad creativa es en definitiva la estampa y el temple del educador, el acto docente acumula un carácter valórico empapado por la identidad cultural, cívica y política de quien ejerce esta profesión, por consecuencia, se obtiene  la esencia propia de nuestra profesión.  Entonces hilar estas reflexiones hacia la interdisciplinariedad permitiría que el aprendizaje se impregne en los agentes educativos, el cual se supedita a la evaluación instrumentalista y sus banderas de batalla que son el SIMCE y la P.S.U, las cuales no diferencian,  que existen realidades educativas influenciadas por factores que afectan al sujeto, los profesores y la escuela, imposibilitando alcanzar sus resultados estándar.

La reflexión es la búsqueda de nuevas habilidades que están fuera de lo memorístico y procedimental, al que carece de potenciar lo cognitivo, la creatividad y el desarrollo propio del conocimiento. No obstante, estas críticas que provienen del magisterio, escuela, profesores y la sociedad, son avaladas por las prácticas negligentes de estos mismos. El profesor Franco Voli en su publicación “La autoestima del profesor” nos entrega varias reflexiones sobre este problema docente, la cuales se analizarán a continuación:

En primer lugar, existe conciencia en el profesorado de las malas prácticas de profesores, directivos y comunidad escolar. El autor las define como “deficiencias  educativas normalizadas”, y centra la imagen del profesor como eje central de esta problemática, sin culpabilizar al docente, sino todo lo contrario. El autor centra la discusión en la formación, desarrollo, ejecución y papel social que el profesorado posee en la formación de futuras generaciones. Comienza su análisis desde las bases de la estructura social señalando lo siguiente: “…En la escuela, por la estructura de la misma, y si no hay una actuación personal de los profesores para modificar esta situación de condicionamiento comenzada en la familia, las dificultades anímicas  de los niños tendrán a reforzarse en vez de reducirse…”. [1]

El profesor debe tomar en consideración como reflexión inicial el contexto social de sus pupilos, como se señaló anteriormente, visualizar, esta acción compromete a muchos agentes, elementos y sistemas, a su vez involucra a la intencionalidad de un paradigma (Conductista – Constructivista, etc.). Este ensayo no pretende solamente criticar, la pretensión principal es generar soluciones desde el mismo profesorado el que debe asumir su rol, su responsabilidad, su profesionalismo.

El rol y nuestra mal llamada vocación

La primera solución es sembrar en la reflexión docente un instrumento fuera de la recopilación o mal llamado portafolio, si bien existe la intención de que se transforme en un “diario de vida docente”, pero lamentablemente es mal entendido por los profesores por lo tedioso de su construcción, basado principalmente por la autoevaluación que se realice el docente al terminar cada periodo, pero que no responde a atacar soluciones de manera colectiva o en el trabajo en equipo, por ello para alcanzar la calidad no hay que individualizar a los docentes no hay que entregarles mayores dificultades, la calidad se beneficiaría en agrupar, colectivizar e interrelacionar hacia la educación integral, donde todos estén comprometidos por una meta común, la solución de vislumbrar hacia las manifestaciones propositivas, que respondan a necesidades locales, problemática de país, potenciar oportunidades que respondan de manera óptima desde el lenguaje pedagógico.

Para volver a la responsabilidad en ejercer el acto o la acción pedagógica, es este ejercicio. El acto responde a una serie de decisiones que están encadenadas de manera secuenciada que provocan en el que se ejerce tal intención una reacción, pero para concretar esta decisión debió haberse preparado con un instrumento, método o planificación que alcanzara tales pretensiones. Sin embargo las grandes críticas de los catedráticos hacia el magisterio es la falta de habilidades técnicas y estos últimos culpan a las universidades al no presentar instrumentos que garanticen el ingreso y una formación docente que responda a las necesidades de la sociedad y las escuelas. No obstante estas concuerdan en sus banderas de lucha que la “vocación” es el motor que resuelve todos estos vacíos conceptuales, de ejecución y otros.

“Cuando se actúa desde el nivel consciente, el profesor, lo mismo que cualquier otro individuo en su propio campo, tiende a responder, en clase, a su sentido de responsabilidad y motivación positiva. Esto forma parte del principio general que damos por asumido, aunque no sea compartido por mucha gente, de que las personas tenemos siempre una para hacer lo que hacemos. A veces, sin embargo, y a menudo por desconocerlos, no utilizamos los medios adecuados para llevar a cabo esta motivación de la forma mas adecuada”   [2]…  ¡Nuestra  vocación no es suficiente!

Entonces nuestra responsabilidad ética lucha contra la supuesta libertad de enseñanza o contra suplir necesidades pero ¿Por qué se aísla al profesor? y ¿Por qué no le entregan las herramientas idóneas para trabajar colectivamente? ¿Donde están los responsables, de generar este trabajo grupal en las escuelas, en el sistema educacional chileno, en las universidades? ¿Qué se entiende por trabajo grupal? Acaso este profesional se encuentra preparado, por “prepararse en las Universidades, en la teoría, en su propia mirada del mundo”, si fuese así, estos métodos para este ensayo son totalmente cuestionables y reflejan la separación de la praxis, la teoría y la vocación.

Las soluciones están claras y simplificadas, en que el profesional en formación y en ejercicio debe ser estimulado a responsabilizarse de su función educativa y además a quienes comprometen motivar estas prácticas a responsabilizarse de su labor ejecutora y dignificadora.

“El campo educativo adolece de una intolerancia muy generalizada, que afecta a los diferentes estamentos, no sólo entre docentes y gobierno, más aun entre docentes y familias, entre directivos y docentes. Esto deriva en un funcionamiento fuertemente fragmentado, desde los diseñadores de curriculum respecto de los productores de texto, hasta los profesores de una y otra asignatura: la parcelación parece ser una característica cultural y organizacional arraigada en el campo educativo, que impregna profundamente las condiciones de trabajo y las visiones de los profesores sobre los procesos educativos.”[3]

Todas estas conclusiones nos conducen a que es necesario enfrentar nuestra realidad docente tomando conciencia de que no es una labor tediosa e innecesaria, sino todo lo contrario, estas reflexiones multidisciplinarias conllevan a ejecutar todas nuestras capacidades, saberes y creaciones pedagógicas, que sí, muchas veces se basan en la teoría, pero que es totalmente factible aplicarlas para buscar resultados que comprometan al cambio social de los agentes que ingresan al mundo escolar, buscar el beneficio no está sólo en las cifras o títulos de excelencia académica, sino está en mostrar soluciones que integren de manera identitaria a la escuela en el funcionamiento principal de una sociedad desvalorizada del compromiso de la educación integradora. Insisto que estos detalles no pueden pasar por alto, ni al profesor, ni a la escuela, y por sobretodo a Chile. Por ello debemos cuidar la formación docente y generar propuestas que contengan todo lo mencionado en este ensayo, por ello se rescata la siguiente cita:

“Entendemos, por lo tanto, como auto-reflexión en la práctica pedagógica a aquella actividad por la cual quien asume responsablemente el rol de profesor es capaz, por una parte, de dar cuenta frente a su propia conciencia y frente al mundo de la razón de sus decisiones y acciones ante cada caso particular y, por otra parte, enfrentar las consecuencias que estas decisiones y acciones pueden tener para el desarrollo y vida de sus alumnos.” [4]

Y por ultimo,  dejar a discusión la siguiente reflexión de los debates de educación del año 2000, en el cual la profesionalización ya era un concepto recalcado y que ya pasado una década nos entrampa en una discusión que compromete a todos, pero al parecer no hay solución o acuerdos al respecto.

“Es importante discutir las connotaciones que tiene la idea de “profesionalización” de los docentes, en la medida en que se instala el supuesto de que actualmente ellos no serían profesionales. En todos los demás campos la profesionalidad se da por adquirida con la formación universitaria, no se ve porqué en el caso de los profesores deba ser distinto. Otro tema es, sin embargo, el de los estándares de calidad del desempeño profesional de un docente: sería conveniente establecer algún sistema que permita juzgar las capacidades, habilidades y conocimientos esperados en diferentes momentos de la carrera profesional. Esto es aún más necesario dada la importancia del aprendizaje que se obtiene en el ejercicio del mismo del oficio de enseñar, el saber pedagógico acumulado en la experiencia de la práctica; pero debería servir además para articular el perfeccionamiento en servicio y otras dimensiones de la carrera profesional de un docente. Todo esto más que “profesionalizar”, es promover el “desarrollo profesional” de los maestros.”[5]

 

Ariel Meza Marín

Profesor de Historia y Geografía [Ucsh]

Licenciado en Educación

_____________________________________________________________________________________

Bibliografía

  • Venegas, Julio. “Educación para el futuro ahora”, editorial UMCE, Santiago 2001
  • Voli, Franco. “ La autoestima del profesor. Manual de reflexión y acción educativa”, editorial PPC Madrid 2000.
  • Ciclos de debates, “La renovación de la profesión docente”, UNICEF, 2000.
  • Liñero, Blanca. Fleming, Lucy. Ñuñez, Mauricio, Arevalo, Ana. “Acción pedagógica: Hacia la construcción de un vínculo humano. Editorial Lom 2001.

[1] Voli, Franco. “ La autoestima del profesor. Manual de reflexión y acción educativa”, editorial PPC Madrid 2000, página 15.

[2] Op cit. “La autoestima del profesor. Manual de reflexión y acción educativa”, página 11-12

[3] Ciclos de debates, “La renovación de la profesión docente”, UNICEF, 2000, página 9.

[4] Liñero, Blanca. Fleming, Lucy. Ñuñez, Mauricio, Arevalo, Ana. “Acción pedagógica: Hacia la construcción de un vínculo humano. Editorial Lom 2001. página 27.

[5] Op cit. “La renovación de la profesión docente”, página 11.

Anuncios

Acerca de Ariel Meza

Administrador de Profe Datos; Un grupo creado con el único fin de re-dignificar nuestra profesión, a través de la solidaridad entre los mismos docentes. Es un grupo pluralista en donde se acepta el debate respetuoso y el intercambio de ideas y experiencias...EN este grupo encontraras, DATOS de TRABAJO (DOCUMENTOS) , Noticias de cursos, seminarios y capacitaciones, EL DICOM DE LOS COLEGIOS, un programa de TV online para profesores, etc... Te invitamos a participar activamente, dar tus opiniones y dejar tus inquietudes para seguir mejorando, no olvidando que el fin ultimo es volver a ocupar el rol que nos corresponde en esta sociedad..CONTAMOS CONTIGO

5 pensamientos en “Una Reflexión comprometida de nuestra profesión

    • La reflexión no se basa en meditar, sino se basa en que el profesional tenga dominio y conciencia de lo que realiza, todos sabemos que el tiempo apremia mas el trabajo que el docente se lleva a su hogar, pero por ejemplo cuando hay malos resultados el profesor se cuestiona el porque? tiene alguna lista de cotejo? algo? o todo es porque nuestros alumnos son malos?. Solo eso

    • No se trata de lo que necesitamos, se trata de hasta dónde somos capaces de llegar en un sistema adverso… el primero que se rinde es el primero que se conforma y, a su vez, el primero en ser usado… entiendo tu sentir, Sandra, no sabes cuánto, y tengo rabia (MUCHA RABIA) porque ESTO no debería ser tan CRUEL ni para ti, ni para mí, ni para nadie… creo que estamos de acuerdo en que no te mereces ser sobreexigida e infravalorada al mismo tiempo, ¿no? Somos muchísimos los que tenemos esa disconformidad…
      … por eso que no me voy a rendir, y te animo a que el día en que alguien te invite a dar un gran paso del que dependa nuestro futuro, dejes los miedos atrás y no repares en seguirlo, porque se vienen grandes movimientos, no solo reaccionarios, sino que de acción y justicia. Un abrazo colega, y gracias por plantear sus inquietudes. Mucho amor para su vida 😀

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s