Síntesis Editorial VIII [02/03 al 07/03]: “¿Resumir en la educación o resumir la educación?”

"Tal vez seamos iguales y nos han hecho creer que somos distintos, como nos hacen temer, como nos hacen odiar, así dejamos de soñar, de imaginar, de comunicarnos"

Sintetizar una multiplicidad de ideas en torno a un tema, podría parecer una tarea fácil, pero poco tiene de simple, puesto que el tema en cuestión se nos escapa, va y viene, se diluye a veces entre tantas afirmaciones coloquiales y carentes de reflexión. Ese tema frente al cual circundan estas líneas es la educación.

Hoy muchos comían chocolates en forma de huevos, cubiertos por papeles de colores y traídos por el espíritu de un conejo, encarnado en el papá, el tío o cualquier adulto que sigue una tradición alojada hace algunos años en nuestro territorio. No importa la conexión entre estos elementos y el hecho que se conmemore para los cristianos o para quienes reciban la primavera, se trata de hacer, porque ¡hay que hacerlo!

Ha de haber un momento en que estas acciones reiteradas, llamadas por algunos tradición, sean puestas delante de nuestros ojos y además de observadas, puedan ser criticadas y repensadas, esa es la invitación que aparece en el artículo “El espíritu de Paulo”, donde a través de una conversación bastante coloquial y típicamente cotidiana  entre profesores, se aborda el tema del rol docente, de la formación inicial, del compromiso pedagógico, de la yuxtaposición entre profesores de enseñanza básica y profesores de disciplinas que se imparten en enseñanza media. Quizá por esfuerzo de su autor el artículo únicamente enuncia estas temáticas y no aborda ninguna de ellas en profundidad. La invitación por lo tanto, es a reflexionar, a no hacer de la pedagogía una simple práctica, sino que una profesión que exige cuestionamientos, posiciones y revisiones constantes. ¿Qué sería del mundo de la educación sin reflexión? Algo muy similar a lo que es hoy en nuestro país. Algo así como un escenario donde todos cumplen un rol y muchas veces  se improvisan las actuaciones, sólo porque creemos que los demás deben aprender de nosotros, como lo expone el autor del artículo cuyo nombre alude a una vieja canción de Arjona, tal vez porque la canción al igual que el desencanto del rol del pedagogo en nuestro sistema, normalmente habla de días malos.

Y ¿Cómo podríamos hablar de días buenos, si sabemos que nuestras universidades tampoco lo son? Estamos lejos de clasificar en algún ranking de prestigio internacional respecto a la calidad de las investigaciones que en nuestro país se realizan, y por cierto estamos lejos también de mejorar este aspecto. Pues, como lo consigna el autor del artículo “Chile y su educación superior” las políticas públicas en términos de sistema educacional, están orientadas a resolver problemas superficiales y a corto plazo, suponiendo aspiraciones ambiciosas, que en la realidad no profundizan en el debate y la búsqueda de soluciones radicales, necesarias para mejorar, para ser un país menos desigual y clasista. Tal vez no sea el interés real. Tal vez en nuestras manos tengamos alguna posibilidad de aportar concretamente a nuestra tierra.

Tal vez seamos iguales y nos han hecho creer que somos distintos, como nos hacen temer, como nos hacen odiar, así dejamos de soñar, de imaginar, de comunicarnos. Leamos una vez más el artículo acerca “De lo que me enseñó la escuela”, pensemos luego y respondamos qué nos enseñó, confrontemos las experiencias e identifiquemos las conexiones entre una y otra realidad, ¿qué de común tiene el sistema en que nos educamos? cómo surgieron y por qué existen esos elementos. Pensemos, busquemos. Y luego actuemos, guiados por la razón y la reflexión, antes de tener la casa propia o el matrimonio heterosexual perfecto, antes de convertirnos en viejos prematuros, como versaba Benedetti en algún poema de alusión juvenil.

Sabemos y entendemos que la educación sirve, que el educarse en espacios formales es útil, pero ¿Para qué fines? ¿Para favorecer el progreso del capital humano y el desarrollo económico (de unos pocos)? Interrogantes que surgen a la luz de la lectura del artículo alusivo a la educación preescolar: relevancia y evidencia.

Reflexión. Esa es la palabra clave que sintetiza  los artículos de la semana, reflexión como base de la acción, acompañada de lectura, asumamos que no es excusa el que los impuestos sean altos, lea. Piense. Leamos. Pensemos. Y si tiene miedo, para eso se hicieron las palabras, para quitarlo…

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Acerca de Claudio Aeloíza

Profesor de Filosofía

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