Complejidades e incertidumbres

Algo huele mal en la educación de nuestro país, y no me refiero por ahora a los temas económicos, llámese lucro, privatización, etc. Sino a un aspecto más profundo, y a la vez más subjetivo.

Se han perdido los horizontes sociales y los grandes relatos religiosos y políticos se ven a diario desactivados en sí mismos. El principio de incertidumbre parece ser el “espíritu” propio de nuestra sociedad, y en el mundo entero. Las economías de bienestar en Europa penden de un hilo, por otro lado China es “dueño” de la deuda de Estados Unidos, a eso se suma el ocaso de la Cuba de Fidel. Hoy, más que nunca antes en la historia, el sujeto parece enfrentarse a un conflicto inimaginable, no hay dioses, utopías ni certezas. Los estados nacionales se diluyen  y desconcentran frente a los poderes del mercado, trayendo consigo la “desfuncionalización de la clase política…con la consiguiente sorda crisis de representatividad e incluso e legitimidad del sistema político” (Salazar). La ciencia misma demuestra las incertidumbres del universo, la literatura se encierra sobre sí misma y como un eco de Baudelaire sigue restañando la herida en la mercancía, la medicina no es capaz de anular las grandes enfermedades como lo hizo décadas antes, las relaciones sociales se pierden cada día más y los lazos afectivos apuntan a una superficialidad terrorífica, y las identidades son una sombra de un pasado remoto y espectral que apenas resuenan como eco en alguna tienda. Abunda una cosmética que ejerce su poder y anulación al cuerpo mismo, en sus posturas y máscaras, en su reaccionismo doctrinario frente a las obras de arte; todo ello al alero de lo que denomino “dictadura solapada”, que serían estados como el nuestro, lleno de leyes severas que coartan las libertades sociales, y lo que hace menos de un año era el espacio de libre circulación de conocimiento y cultura, el internet, está siendo restringido y censurado. Todo ello en un permanente estado de vigilancia, nadie puede ni debe salirse de la raya, la nueva opresión llega al paroxismo y aparentemente los ciudadanos no somos capaces de organizarnos.

¿Qué sentido tiene educar en estas complejidades e incertidumbres? Una respuesta apresurada es la siguiente: se educa para mantener el sistema, para desarrollar individuos que asuman pasivamente el control, y por supuesto, para perpetuar la hegemonía dominante. Si ese es el sentido, entonces la escuela como institución está muerta. O alguno de ustedes mis estimados colegas puede decirme que en ella se observa un espacio contrahegemónico de la cultura, en la cual se desarrollan individuos críticos y capaces de generar movimientos político-culturales que manifiesten las demandas sociales. Eso no ocurre, y si hay excepciones, tan solo confirman la regla. En ese escenario el docente o profesor no es más que un actor terciario, el bufón como Luky en “Esperando a Godot” de Beckett. ¿Entonces qué esperamos, de quién somos esclavos?

“Todo ello en un permanente estado de vigilancia, nadie puede ni debe salirse de la raya, la nueva opresión llega al paroxismo y aparentemente los ciudadanos no somos capaces de organizarnos”

Indudablemente que estando dentro del sistema somos parte de la crisis. Aquí entramos a los planos más subjetivos, cuando las críticas de la mala educación recaen sobre el profesor, visto como un ente lleno de desidia, con malas prácticas, hastiado, etc. Pero qué culpa tiene ese profesor de toda una catástrofe social que se remonta hace siglos en nuestro país. El país más neoliberal del mundo les paga con un pésimo sueldo. El profesor pierde todas sus motivaciones iniciales y tan sólo se dedica a cobrar lo que puede, sin generar nuevas prácticas y transformando su pedagogía en una transmisión de conocimiento autómata y desconectado de los jóvenes. Ese profesor no es “malo”, aunque sea mal evaluado en las pruebas, su conflicto subyace a un nivel psíquico más profundo, un estado del ser incluso. Él también vive lleno de complejidades e incertidumbres, como la sociedad.

Si pensamos que la escuela es el lugar en donde los niños y jóvenes van a insertarse en el mundo, conocerlo e interpretarlo desde lo que sus antepasados han hecho, la escuela avocada a los exámenes PSU o Simce carecen de sentido en el contexto histórico en el que vivimos. El profesor debe entonces retrotraerse en sí, reflexionar sobre su práctica para luego dar el paso importante y comenzar a “organizarse” con sus colegas en función de generar un nuevo tipo de escuela para estos jóvenes. Entonces pensar en una educación para la incertidumbre, en que se eduque al joven para adaptarse a los constantes cambios, para lograr extraer un sentido dentro del sinsentido en el que habitamos, puede que sea una forma interesante de generar un tipo de enseñanza diferente. Y a ello se agrega algo fundamental, el reencuentro en el aula con el conocimiento y el saber por sí mismo y contextualizado al mundo que vivimos. Dejar de enseñar para una prueba de medición estándar y comenzar a genera un currículo propio, nuevo y transgresor de la hegemonía. La función de la escuela debe ser distinta, y con esto propongo cómo debiese ser, la escuela debe transformarse en el lugar en que se debe educar al ciudadano con capacidades críticas y de organización colectiva capaz de empoderarse de sus espacios y generar transformaciones horizontales y verticales al sistema imperante. En otras palabras, es una búsqueda de una educación participativa capaz de generar sus prácticas autónomas frente al conocimiento y que desde ellas ejerza PODER.

La auto-educación popular es una forma válida para llevar a cabo este tipo de escuela, teniendo como premisa a esta nueva institución como una forma de generar colectividades y sentidos de pertenencia. “El objetivo principal de la auto-educación popular es crear y desarrollar poder ciudadano” (Salazar), ese es el sentido que debe tener la escuela en el marco de un contexto político-social lleno de incertidumbres, complejidades y caídas de los ídolos.

“El profesor pierde todas sus motivaciones iniciales y tan sólo se dedica a cobrar lo que puede, sin generar nuevas prácticas y transformando su pedagogía en una transmisión de conocimiento autómata y desconectado de los jóvenes. Ese profesor no es “malo”, aunque sea mal evaluado en las pruebas, su conflicto subyace a un nivel psíquico más profundo, un estado del ser incluso”

El Sr. K. caminaba por un valle cuando de pronto notó que sus pies se hundían en el agua. Entonces comprendió que su valle era en realidad un brazo de mar y que se acercaba la hora de la marea alta. Se detuvo inmediatamente para echar una ojeada en torno en busca de una barca. Y permaneció inmóvil mientras esperaba encontrarla. Pero cuando se persuadió de que no había ninguna barca a la vista abandonó aquella esperanza y confió en que el agua no subiría más. Sólo cuando el agua le hubo llegado al mentón abandonó también esta esperanza y se puso a nadar. Había comprendido que él mismo era una barca” Bertold Brecht.

Él mismo era una barca. El estudiante es quien debe tomar consciencia de sí mismo, individual y colectivamente, para darse cuenta de que ellos (y nosotros los profes) son/somos las barcas que nos pueden salvar del hundimiento. Debemos empoderarnos, tomar las riendas, partiendo desde una educación diferente que nos haga plenamente responsables y actores directos de todas las decisiones que involucren al país.

Espero que se genere el debate estimados colegas, y como siempre les digo: a trabajar!

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2 pensamientos en “Complejidades e incertidumbres

  1. Empoderamiento popular, se escucha el rumor sonar fuerte de que estamos en un ambiente político complejo, creo que el miedo se dispersa y vuelven los ánimos de ser nosotros quienes decidimos, de ser partícipes, sed de conocimientos.
    Es entonces hoy el momento, ante la necesidad , de tener buenos profesores, capaces de instruir de un modo de auto-educación, sobre como se aplican sus temas a la realidad.
    Necesitamos profesores, en asambleas territoriales, es urgente la sed de conocimientos y organización.
    Necesitamos un nuevo curriculum en los programas de los colegios, debe incluirse cívica y finanzas, para que las familias se den cuenta de las tasas de interés extraordinarias que se pagan en Chile y como funciona el sistema en que estamos y sean libres de decidir..

    Gracias Carlos y a trabajar!

  2. Me encanta la idea de popularizar un nuevo modelo, más de alguna vez lo he conversado con mis colegas, lo complejo es que somos miles y las intenciones muy pocas.
    Pero como ya sabes, no soy de los que decae… tenemos las opciones, el camino está limpio para construir, en momentos de crisis es cuando aflora la capacidad de decisión.
    Tan decidido como tú estoy, y sé que lo vamos a lograr. Vamos paso a paso, espero que quienes entren a este Blog comiencen poco a poco a sintonizar con nosotros.
    Un abrazo y, obvio, a trabajar!

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