Cuando la creatividad aparece, envía a paseo al tedio y a la obligación

“Creo que nuestro objetivo mayor debiera ser que nuestros alumnos sean aprendices, no de nuestras materias o asignaturas, si no aprendices sobre ellos mismos, respecto de los gatillos que nosotros les presentamos, para que se reconozcan en sus respuestas y los comportamientos que de ellos nacen, viéndose a sí mismos como la fuente de donde provendrá su propio disfrute y camino, y que nuestra entrega sería la puesta en escena del azar y sus obstáculos frente a ellos mismos”

Cuando el tedio y la obligación aparecen, la creatividad huye despavorida. Y desde ahí, ¿qué ganas de aprender, de crear o de construir nos quedan? ¿Qué ganas de entregarnos? ¿Qué ganas de compartir, de escuchar al otro, de validarlo como tal, de potenciar nuestras habilidades o talentos? ¿Qué ganas de crecer y de contribuir(nos) aparecen?

Viendo, escuchando, reflexionando y compartiendo, estamos insertos en una sociedad en donde los derechos van primero que los deberes y ahí es donde nos entrampamos, exigiendo condiciones de satisfacción que no siempre ameritan a nuestro nivel de entrega, a nuestros resultados o a nuestra a veces tibia responsabilidad y/o competencia.

¿Qué nos pasa cuando escuchamos frente a nosotros la palabra “deber”? ¿Y cómo reaccionamos frente a la palabra “derechos”? Sin duda, la segunda mencionada nos mueve mucho más que la primera en nuestro hoy.

¿Y aún nos sorprende que nuestros alumnos, padres y apoderados exijan una educación gratuita y de calidad, antes que el cumplimiento mínimo de deberes, tareas y trabajos que desarrollarían en forma básica y primera algún talento o habilidad que estos posean? Porque nuestra pega no va en enseñar nada, sino que va en el despertar las ganas del descubrir lo que hay en su cada uno, utilizando como medio para lograr esto alguna de nuestras materias preferidas, con el fin de que cada uno de nuestros alumnos brille en su máximo esplendor, incorporando aprendizajes que sean significativos para ellos y así potenciar una educación libre, llena de disfrute y por ende que los  acerque al éxito, que sería la realización de sus sueños… ¿No es acaso éste nuestro propio sueño?

¿Qué estamos diciendo y mostrando a nuestro entorno? ¿Cuán coherentes somos desde aquí respecto de nuestros discursos sobre una educación cálida, comprometida, grata y libre? ¿Qué están escuchando nuestros alumnos, si entre nosotros nos estamos tapando la boca e invalidándonos sobre lo que sentimos, vivimos y experimentamos?

Nuestra inteligencia es poner nuestra sabiduría al servicio de nuestros objetivos. Y nuestra sabiduría proviene de lo que hemos vivido, de lo que nos ha hecho sentido y no de sobre lo que hemos leído o visto como simples y perfectos decodificadores.

Creo que nuestro objetivo mayor debiera ser que nuestros alumnos sean aprendices, no de nuestras materias o asignaturas, si no aprendices sobre ellos mismos, respecto de los gatillos que nosotros les presentamos, para que se reconozcan en sus respuestas y los comportamientos que de ellos nacen, viéndose a sí mismos como la fuente de donde provendrá su propio disfrute y camino, y que nuestra entrega sería la puesta en escena del azar y sus obstáculos frente a ellos mismos.

Hemos albergado por años, que la intelectualidad es el espacio desde donde crecemos y debemos aprender en nuestras escuelas, liceos y colegios, premiando al más inteligente, al que se traduce como el niño o joven que acumula mayor cantidad de sietes en sus asignaturas, aun cuando en materias como arte, música y educación física no brille ni destaque tanto. Y lo hacemos, aun sabiendo que sus resultados no siempre han sido alcanzados en forma fidedigna ni menos honesta.

¿Qué nos está pasando, entonces? Sé que ninguno de nosotros, los comprometidos con el tema, estaremos de acuerdo con esta mirada ni menos querremos mirarla como un algo que sí está ocurriendo e intentaremos buscar mil respuestas que nos salven y justifiquen frente a este desencanto.

¿Qué nos está pasando?

¿Será que estamos atrapados en una intelectualidad que ya no se sostiene por sí misma y que está pidiendo a gritos despertar nuestra emocionalidad y a nuestra corporalidad al servicio de nuestras metas?

¿Será que nuestras emociones reconocidas, que no temidas por nosotros mismos, puestas al servicio de nuestros nortes, nos estarán pidiendo aparecer para hacer su magia frente a esta nueva realidad que no se sostiene ya tan solo con una sola área, potenciada en un 90% en nuestras aulas?

Les envío un abrazo entremedio de estas líneas. Y les entrego mis preguntas, con muchas ganas de oír las suyas, con el fin de despertarnos, validarnos y llamarnos a la acción. Sí, porque nuestra actitud es el contexto y la responsable, entre otros, de nuestros resultados.

Y es que cuando la creatividad aparece, envía a paseo al tedio y a la obligación.

Alejandra Plaza Arancibia
Profesora de Lenguaje
Coach Ontológico y Corporal

 
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Acerca de Alejandra Plaza

Profesora de Lenguaje y Comunicación, Coach Ontológico, Coach Corporal y bailarina desde muy pequeña. Creadora del Programa Sinfonía Corporal, programa que busca a través de la corporalidad, reconocer y empoderar nuestra actitud y capacidad de acción hacia el logro de nuestros objetivos. Me alínea despertar el entusiasmo y la acción, llevando a nuestros cuerpos al movimiento, a su propio ritmo, tomando conciencia de cuál es nuestra actitud frente a la vida y generar desde ahí contextos que nos promuevan hacia el Aprendizaje Transformacional.

3 pensamientos en “Cuando la creatividad aparece, envía a paseo al tedio y a la obligación

  1. Me parece que la insistencia de nuestro marco curricular vigente de relevar la importancia del desarrollo cognitivo, en detrimento de los factores afectivo- motivacionales intervinientes en el proceso formativo e instruccional, puede ser una respuesta a tu interesante artículo.

  2. Cuando hablamos de reforma educacional debiéramos tener claras las respuestas a las preguntas que formulas, todo sería simple, honesto y comprometido, no con dinero, no con reconocimientos y mera instrucción, sino que con el verdadero cambio que llevará a nuestros hijos a ser seres integrales, justos, honestos ,libres y comprometidos con su propia educación, y parte como tu dices no tan solo en tener claro los derechos sino también en los deberes, no desde la obligación si no del compromiso y la creación .

  3. Al leer estas líneas no dejo de pensar en la necesidad y valiosa acción de generar espacios de comunicación entre docentes… espacios de conversación sobre las prácticas personales, sobre estrategias, sobre los estudiantes a los que facilitamos el aprendizaje.
    Dialoguemos en equipo acerca de qué y cuánto hacemos para generar aprendizajes desde la motivación, ¿Conocemos a nuestros estudiantes? ¿Sabemos lo que necesitan y cuáles son la habilidades que les caracterizan? ¿Estamos enfatizando procesos de aprendizaje o resultados?.
    Creo en un aprendizaje efectivo y de calidad cuando hay compromiso, de nuestros niños, niñas y jóvenes en formación y de nuestros profesores. El ocuparse por nuestros niños genera un ambiente enriquecido integralmente en lo emocional e intelectual, un docente motivado genera motivación y curiosidad en su grupo de estudiantes y de profesores…
    Existe un Marco Curricular que infinitamente ampliable y flexible a las posibilidades de nuestro contexto, ese contexto que generamos con lo que somos y lo que proyectamos.

    Un abrazo para todos aquellos que gestionan día a día mejores procesos de aprendizaje integral.
    Saludos
    A.B.G.

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