Trabajo por proyectos: Lengua y Literatura

“La literatura no puede ni debe tener un carácter ornamental en el estudio de una lengua. Es necesario que se entienda que es absolutamente posible – e incluso recomendado – complementar la enseñanza de una lengua mediante la integración implícita y explícita de la producción literaria de tal lengua, debido a la transversalidad que otorga el arte de las letras.”

Si bien el trabajo por tareas o proyectos puede ser aplicado a todas las áreas del conocimiento, el hecho que se lleve a cabo en el área de Lenguaje y Comunicación es fundamental. Esta metodología permite a l@s docentes mayor apertura en cuanto a contenidos, mejor desarrollo de habilidades y la oportunidad constante por parte de l@s estudiantes de vivenciar y comprender su desarrollo como seres humanos.

Por ello es importante que ustedes, mis querid@s colegas de área tomen cartas en el asunto. La asignatura que dictamos está pensada para lograr que nuestr@s estudiantes se sitúen en el mundo y puedan comunicarse con los demás y consigo mismos. Por ello es relevante la planificación correcta de las actividades que se realizarán. Entregarles una guía de comprensión lectora para que ensayen cómo encontrar la idea principal de un párrafo no sirve tanto como creemos. En realidad ese tipo de tareas, cuando se vuelven repetitivas, pierden su sentido y obstaculizan el aprendizaje.

Uno de los principales problemas que provoca ese material es la desvinculación que provoca entre el estudio de la lengua y de la literatura. Tal desvinculación se produce en la medida en que alejamos de los estudiantes la fruición y el goce estético de la literatura en función de objetivos de dudosa reputación (como el SIMCE y la PSU). Es por ello que si tomamos la opción metodológica del trabajo por proyectos, debemos estar muy atentos a cómo realizamos el cruce entre ambas disciplinas, para que ninguna pierda valor.

Enseñanza de la lengua y enseñanza de la literatura

Para comprender las ventajas del trabajo simultáneo de estas dos áreas es necesario diferenciar la competencia literaria de la mera competencia lectora. Leer literatura es mucho más que solo leer, implica la interpretación y la valoración de las obras por parte del lector. La primera relación establecida entre la enseñanza de ambas disciplinas se basa en una premisa extraída de la retórica clásica: “la lengua como una herramienta imprescindible para hacer literatura” (Bordons, 2003; p.7). En este sentido, la enseñanza de la lengua utilizaba como soporte y ejemplo la literatura, mientras que ésta última era abordada (en su estudio particular) desde una mirada historicista.

Con la introducción del paradigma estructuralista, se provocó un cisma entre la enseñanza de la literatura y de la lingüística. Esta última fue abordada de manera artificial, alejada del contexto de producción y enfocada en el desarrollo gramatical a partir de frases elaboradas con el único fin de normar el correcto uso de la lengua. Por su parte, la literatura, comenzó a ser enseñada de manera independiente, como una disciplina con parámetros y teorías propias.

No sería hasta la irrupción en las aulas de la metodología basada en el comentario de textos que el estudio de la lengua y de la literatura volverían a ponerse en contacto. Ante ello surge la necesidad de establecer argumentos que justifiquen esta unión y permitan entender por qué es necesaria una enseñanza conjunta de ambas disciplinas. Tales argumentos giran en torno a las siguientes premisas (Bordons, 2003; p.8):

– La literatura posee un aspecto motivacional, ya que se apega mucho más a los intereses de los estudiantes al abordar temáticas humanas, propias de la vida de cada persona. De este mismo modo posee componentes estéticos y lúdicos que facilitan la re-creación de los lectores y lectoras.

– La literatura aporta a la educación humana, dado que permite vivenciar situaciones que no podrían vivenciarse de otra forma, dando paso a la posibilidad de enriquecer la experiencia de los sujetos.

– La ampliación del conocimiento cultural, ya que permite a los sujetos dialogar con las convenciones, costumbres, tradiciones, etc., de una determinada cultura, permitiendo su integración más allá del simple conocimiento de la lengua.

– Permite, además, un desarrollo cognitivo al propiciar el posicionamiento de un individuo en relación con distintas temáticas que el texto literario presenta relativizadas o mediante el uso de diversas voces narrativas, por ejemplo. De esta forma el lector de literatura puede crecer o madurar, desarrollando un espíritu crítico.

– Desarrolla la comprensión lectora y la capacidad expresiva, ya que permite que el lector pueda enfrentarse a situaciones contextualizadas que facilitan su interpretación y la adquisición de nuevas expresiones y usos lingüísticos que derivan en el posible crecimiento de su propia creatividad.

“La educación es un proceso esencial en la medida en que permite crecer mediante el conocimiento, fundamentalmente en nuestra dimensión valórica. La literatura facilita este desarrollo mediante su capacidad de otorgar al sujeto la posibilidad de vivenciar acontecimientos que quizá estén alejados de sus posibilidades”

En este punto cobra sentido lo planteado por Codina (2008) acerca de que la literatura no es simplemente una herramienta que complementa la enseñanza de una lengua, sino que se erigiría como una estrategia implícita para fomentar la lectura y complementar el proceso educativo que considera tan importante. La literatura no puede ni debe tener un carácter ornamental en el estudio de una lengua. Es necesario que se entienda que es absolutamente posible – e incluso recomendado – complementar la enseñanza de una lengua mediante la integración implícita y explícita de la producción literaria de tal lengua, debido a la transversalidad que otorga el arte de las letras.

La educación es un proceso mucho más enriquecedor que la simple adquisición de contenidos. La educación es un proceso esencial en la medida en que permite crecer mediante el conocimiento, fundamentalmente en nuestra dimensión valórica. La literatura facilita este desarrollo mediante su capacidad de otorgar al sujeto la posibilidad de vivenciar acontecimientos que quizá estén alejados de sus posibilidades. Sumergirse en la ficción no solo le empuja al desarrollo del goce estético, sino que colabora en la cimentación de las bases de su propia vida, permitiéndole más que simplemente conocer una lengua. Como ya está dicho, el aumento en las posibilidades creativas, expresivas, lingüísticas, comunicacionales, cognitivas, históricas, reflexivas, actitudinales y culturales en general piden a gritos que la lectura literaria asuma un papel central en el proceso educativo.

Relación con el sistema cultural

Alcoberro (2003) destaca la relevancia innegable que tiene la conservación, fomento y difusión del patrimonio cultural de una sociedad en la enseñanza y cuidado de su lengua. La enorme y loable producción cultural en Catalunya, según el autor, ha sido el gran bastión que ha permitido la sobrevivencia de uno de los patrimonios más relevantes de una civilización: su lenguaje. Es así como se forja un nexo indiscutible entre la identidad de un pueblo, su cultura y su lengua, lo que permite señalar lo relevante y necesario que es contextualizar el estudio de esta última en relación con todo aquello que es propio de una cultura.

En la clase de lengua, ya está dicho, la literatura cobra un papel fundamental, dado que una de sus ventajas es la posibilidad de ahondar en el estudio de un sistema cultural. Sin embargo la literatura no es la única posibilidad expresiva, también lo son todas aquellas manifestaciones construidas por una comunidad. Por lo mismo las fiestas, museos, música, teatro, etc., resultan ser valiosos complementos al estudio profundo de una lengua, dado que ayudan a posicionarse de manera mucho más enriquecedora dentro de un sistema lingüístico y entender más claramente sus bases y soportes.

Es por ello que una clase de lengua debe buscar en estos recursos una herramienta esencial, dado que la creatividad y la posibilidad de crear nexos entre las distintas ramas del conocimiento de manera mucho más motivadora que solo restringiéndose al estudio de la lengua. El aumento en el léxico, en la expresividad e incluso en la capacidad creativa de los estudiantes aumenta exponencialmente y permite contextualizar el aprendizaje y volverlo mucho más significativo.

Profesor Aldo Lobos

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Bibliografía

Alcoberro, A. (2003). Llengua, cultura i identitat: tres reflexions. Articles de didàctica de la llengua i de la literatura, Nº. 31, págs. 16-23.

Bordons, G. (2003). Relacions entre llengua i literatura. En: Articles de didàctica de la llengua i de la literatura, Nº. 31, págs. 7-15.

Codina, F. (2008). Llengua, literatura i educació. En: Articles de Didàctica de la llengua i la literatura, N° 45, págs. 111-121.

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Acerca de Aldo Lobos

Profesor de Lengua Castellana y Comunicación en Colegio Técnico-Profesional Aprender de La Pintana. Máster en Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Barcelona. Tutor en Preuniversitario Popular Víctor Jara.

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