Trabajo por Proyectos: Seleccionar el corpus de lectura

“Un buen corpus es diverso, pero a su vez permite entender que desde el primer texto hasta el último están conectados de alguna manera. El simple ejercicio de armar un buen corpus lector permite llegar a mejor puerto con los objetivos formativos particulares”

Siguiendo con la serie de artículos sobre la metodología de trabajo por proyectos, esta vez me gustaría presentar algunas claves a la hora de seleccionar los textos a utilizar. No se trata de información exhaustiva, pero puede ser un buen pie de inicio para una correcta planificación.

Por lo general la selección de las lecturas es uno de aquellos procesos que creemos que podemos justificar, pero que a la larga no lo hacemos. Los y las jóvenes ya no leen lo que les entregamos… ¿por qué será? Sencillo. Porque al igual que en muchos otros ámbitos, los y las docentes nos creemos dueños de la verdad a la hora de elegir un libro. “Lee éste y no aquél, porque éste sí es literatura” se suele escuchar en las aulas. Sin embargo, la elección de los libros debe estar más allá de criterios meramente subjetivos, nacidos de las mañas y de la formación particular de cada profesional.

Para evitar caer en ese tipo de vicios, les presento un nuevo paso de la metodología que utilizo: la creación de un corpus de lectura. Créanme cuando les digo que seguir estos criterios siempre me ha dado resultado. Espero que este trabajo reemplace muchos de los “porque sí” que rondan nuestras aulas.

Criterios para seleccionar un Corpus de Lectura

En primer lugar es necesario atender a los criterios bajo los cuales se selecciona un corpus si la opción metodológica es la enseñanza de una lengua en relación con la literatura y las manifestaciones culturales de una sociedad determinada. Tales criterios podrían desglosarse de la siguiente manera:

  • Interés del tema para los alumnos concretos: Es necesario entender que no todos los estudiantes se interesarán por los mismos temas, por lo que se debe atender a la diversidad y al contexto específico en el cual se va a proponer un corpus. Quizá la propuesta pueda nacer del diálogo con los estudiantes y así facilitar la motivación por la lectura.
  • Nivel lingüístico del texto: Este criterio se relaciona con el anterior, debido a que el docente debe conocer el nivel ante el cual va a enfrentar al estudiante, considerando sus conocimientos previos y la preparación tanto lingüística como intertextual a la hora de proponer una lectura, de lo contrario esta puede resultar poco motivante y hasta punitiva en algunos casos.
  • Calidad: lenguaje elaborado, riqueza de vocabulario, temas interesantes y atractivos, belleza, etc.: Es necesario entender que el nivel lingüístico de un texto, si bien es un criterio, no debe dejar de lado la riqueza que éste puede otorgar al estudiante. Se trata de simplificar pero sin dejar de lado el hecho de que el texto propuesto debe contener una dificultad abordable que permita el desarrollo integral del lector y su re-creación efectiva.
  • Vinculación del motivo del texto con las experiencias personales y emocionales del alumnado: Sin duda es fundamental que la literatura permita una cierta identificación a los lectores. Basándose en la premisa que se refiere a que la literatura permite al lector vivenciar situaciones y posicionarse ante temas para desarrollar su criterio y su madurez, es esencial escoger bien las obras de acuerdo a aquello que pueda hacer sentido a los estudiantes y les permita formarse y crecer en su lectura.
  • Relaciones del texto con otros textos, otras artes, otras culturas u otros conocimientos que permitan ir “más allá”: La literatura entendida como un meta-género en el que confluye una infinitud de manifestaciones exige seleccionar en relación con aquellas conexiones, debido a que mientras más y mejor se desarrolle el intertexto lector de los estudiantes, más sencillo será para ellos descifrar nuevos mensajes que les permitan ampliar sus horizontes. Por ello es necesario conectar el corpus escogido con múltiples opciones derivadas de los objetivos formativos que tenga el maestro.
  • Capacidad del texto para “disparar” la creatividad: Como ya está dicho, los textos no son estructuras finitas, pueden ser continuados y re-creados por los estudiantes dadas sus cualidades interpretativas y valorativas, por lo que es necesario tener en cuenta las posibilidades adicionales que los textos seleccionados planteen.
  • Potencialidad reflexiva del texto: Tiene que ver con la posibilidad que los estudiantes tengan de pensar y re-pensar diversas temáticas en torno a una situación ficticia que el texto les pueda presentar. Es necesario tenerlo en cuenta debido a las posibilidades de desarrollo cognitivo e incluso afectivo que puede obsequiar la literatura.
  • Posibilidades de desarrollo didáctico: Finalmente es necesario entender la selección de un corpus en relación con la propia propuesta didáctica. No se trata de llegar y elegir un texto, hay que considerar las posibilidades formativas que nos plantee en relación a los objetivos planteados como profesionales de la educación.

El corpus debe responder a una máxima de variabilidad y exhaustividad pertinente a los objetivos. De nada vale ahondar en una sola temática si se va a agotar en sí misma, al igual que no de mucho sirve abarcar una gran cantidad si no se va a llevar a cabo un trabajo de calidad. Un buen corpus es diverso, pero a su vez permite entender que desde el primer texto hasta el último están conectados de alguna manera. El simple ejercicio de armar un buen corpus lector permite llegar a mejor puerto con los objetivos formativos particulares.

Es por esta última razón que la principal tarea de un docente es leer. Recuerde que la primera misión de un educador es educarse a sí mism@ antes de pretender educar a otr@s.

Uso de poesía

“La razón fundamental para elegir la poesía para trabajar en el aula es su vinculación con la subjetividad. La poesía, al no tener una interpretación unívoca, facilita la ejecución de actividades de descubrimiento, de diálogo y de contraste de opiniones”

Una de las manifestaciones artísticas que la escuela ha dejado de lado dada su “complejidad” es la poesía. En primer lugar es necesario remarcar la idea de que la poesía debe ingresar a las aulas: “la poesia, per les característiques que li són pròpies, és un tipus de text amb valor educatiu inigualable i fonamental per captar la realitat, adquirir coneixement i desenvolupar capacitats de comprensió.” (Ribeiro, 2009). Los poemas y fragmentos escogidos deben estar seleccionados con el fin de acercar la poesía a los estudiantes y no alejarlos de ella. Por lo mismo es que se requerirá crear un “clima poético” (Ribeiro, 2009) que contamine cada una de las clases, principalmente a los y las estudiantes. Tal tarea estará a cargo del docente, que debe estar muy consciente de las ventajas que le permite explorar la poesía en un contexto de interés y motivación.

Siguiendo la línea planteada por Ribeiro (2009), el tratamiento de la poesía deberá apartarse de los problemas que lo han aquejado durante el último tiempo. Lo primero es olvidarse de la concepción museológica de la poesía y acercarla a los estudiantes mediante la relación de ésta con sus intereses y sentimientos. En segundo lugar, evitar caer en la concepción de que la poesía es una mera trivialidad dado su aspecto lúdico y centrarse en fomentar la fruición estética y la experiencia imaginativa. En tercer lugar está la capacidad que tiene el docente de poner esta poesía seleccionada en diálogo con otros textos y con las experiencias del estudiantado, enriqueciendo su intertexto lector. Y finalmente, olvidarse de poner la poesía bajo términos meramente utilitaristas, es decir, es necesario explorarla no como una efeméride o como una vía para memorizar nociones gramaticales o retóricas, sino como un objeto artístico lleno de valor.

Al poner el acento en las actividades lingüísticas relacionadas con la construcción de discursos y el intercambio de puntos de vista, la poesía toma un papel central. Bordons y Ferrer (2009) plantean que la razón fundamental para elegir la poesía para trabajar en el aula es su vinculación con la subjetividad. La poesía, al no tener una interpretación unívoca, facilita la ejecución de actividades de descubrimiento, de diálogo y de contraste de opiniones. Esto debe ser central al planificar la secuencia, dado que prácticamente en cada clase en que aparezca un poema, debe existir un espacio para la reflexión y la discusión, sin olvidar la riqueza intertextual que posee la poesía contemporánea (Chanivet, 2009) en relación con los referentes compartidos por nuestra sociedad globalizada.

Así que ya saben, colegas… ¡A leer poesía se ha dicho!

Profesor Aldo Lobos

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Bibliografía.

Bordons, G. y Ferrer, J. (2009). Estratègies didàctiques per treballar la poesia a l’aula. En: Bordons, G. (coord). Poesia y educació, d’internet a l’aula. Barcelona: Graó.

Chavinet, M. (2009). L’ampliació del horitzons culturals de l’alumnat a partir de la poesia contemporània. En: Bordons, G. (coord). Poesia y educació, d’internet a l’aula. Barcelona: Graó.

Ribeiro, J. (2009). El valor pedagògic de la poesia. En: Bordons, G. (coord). Poesia y educació, d’internet a l’aula. Barcelona: Graó.

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Acerca de Aldo Lobos

Profesor de Lengua Castellana y Comunicación en Colegio Técnico-Profesional Aprender de La Pintana. Máster en Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Barcelona. Tutor en Preuniversitario Popular Víctor Jara.

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