Ranking, competencia sana!

Sin saber con exactitud los particularidades de la nueva vara de medición que incluirá la PSU de este año; el ranking, puesto que estas se anunciarán durante la próxima sesión del consejo de rectores, me parece que podemos comentar algunas cosas en torno a lo que si se sabe de esta nueva medida.

El ranking, busca ordenar a los alumnos por establecimiento para que a la hora de la selección universitaria,la PSU no pese tanto. Que significa esto, que hay alumnos que lograrán entrar a la universidad en base al esfuerzo que reflejan sus notas. Lo que disminuirá la desigualdad en el ingreso y/o matricula universitaria. Suena muy lindo en realidad.

Pero esta medida olvida algo vital, y que ha sido la pancarta de los últimos mil gobiernos frente al tema; la calidad de la educación.

Cuando se incita a la competencia, en general, se obtiene que los competidores obtienen mejores resultados y al mismo tiempo (si la competencia es sana) aprenden a ser mejores personas y estrechan sus vínculos comunes; esto es sabido por todos. Sin embargo, cuando la competencia no considera aspectos tan fundamentales como el aprendizaje, entonces la competencia se vuelve vana e insostenible.

Me explico. El sistema educativo chileno hace responder a los alumnos a estímulos conductistas que evalúan en términos de calificaciones a los estudiantes. Además de eso no existe otro medio de evaluación a nivel general. Por lo tanto, los alumnos no buscan aprender, mejorar, incrementar sus conocimientos y habilidades, ni prepararse para una vida de adultos sino obtener buenas calificaciones. Sea esto mediante memorización rápida y superficial de contenidos, trabajos que arreglan la nota de la prueba para la que se hizo un cuestionario acerca del cuestionario previo que contenía las preguntas de dicha prueba; entre otras practicas poco eficientes a la hora de hallar qué es lo aprehendido por el estudiante.

Debido a las razones anteriores, un sistema de ranking no funciona mucho mas allá de ofrecer una oportunidad de ingreso a la universidad a jóvenes que por medios propios rindiendo la PSU (sobre la cual no discutiremos aquí) no consiguen; es decir, no logran rendir de manera eficiente una prueba que mide en el supuesto, los contenidos de los últimos 4 años de enseñanza de esos estudiantes. Entonces, si se compite por notas dejando de lado los contenidos, nada bueno puede resultar.

Por otro lado, esta medida de ranking, probablemente favorezca a establecimientos de baja población más que a grandes establecimiento. Por ejemplo, un liceo de alguna región pequeña, que tenga uno o dos cursos por nivel, tendrá un ranking que irá máximo de uno a cien; mientras que un liceo de excelencia como los tradicionales, Instituto Nacional, José Victorino Lastarria, Liceo Nº1, etc., donde perfectamente pueden existir setecientos alumnos por nivel, obviamente tendrá un ranking muy diferente. Dependerá de las especificidades de este nuevo instrumento lo que ocurra con tal o cual establecimiento, pero lejos está de contribuir de manera efectiva a una mayor equidad educativa.

Si un colegio privado, con buena enseñanza y buenos resultados aplica un ranking, de igual forma los alumnos no beneficiados gozarán de buena educación como para valerse por sí mismos y, mas aún, los beneficiados pasaran los primeros años de universidad sin dificultad; mientras que en un colegio de mala enseñanza, público, basado en calificaciones más que en un modelo efectivo de educación, los alumnos beneficiados no necesariamente tendrán la base suficiente para llevar de buena forma los primeros años de universidad, menos aún cuando no existen buenos programas de nivelación universitaria. Ni siquiera quiero pensar en los alumnos de ese colegio que no son beneficiados con el ranking. El sistema castigará su ‘falta de esfuerzo’ hasta el fin de sus vidas. Creo que la siguiente imagen resume muy bien esta pelea entre el privado y el público.

Ahora, espero dos cosas, primero, que a fin de cuentas el sistema no se limite a meter a la fuerza alumnos a la universidad de manera que las universidades aumenten su matrícula pero al mismo tiempo la deserción al primer año, permitiéndole a políticos y figuras llenarse la boca hablando de las excelentes cifras de ingreso a la universidad logradas y, segundo, que este ranking no sea en el fondo, el mismo proceso de excelencia académica ya existente, que favorece en las listas de ingreso a los alumnos ubicados dentro de los mejores lugares de su colegio (o sea, un ranking, que si no me equivoco, era del 5% mejor) y que este nuevo ranking no sea un cambio de nombre a lo ya existente para mostrar el trabajo de un grupo de ancianos sentados en una mesa tratando de mejorar una educación que no les interesa.

Y por supuesto, apenas esté la información habrá nueva columna respecto al tema; sólo espero tener que pedir disculpas por todo lo especulado hoy.

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Liceos de excrecencia

Hace ya un tiempo en Talagante, al alcalde de dicha localidad se le ocurrió la brillante idea de dividir un establecimiento educacional con una malla verde (sí, una malla a través de la cual los alumnos se podían ver entre sí) para así poder separar a los alumnos de ‘mejor rendimiento’ de los de ‘peor rendimiento’. Con qué fin, con el de crear un establecimiento educacional de alto rendimiento, o ‘liceo de excelencia’ y evitarse el trámite de construir otro establecimiento educacional. ¿Práctico no?

Evitando tocar el tema de la falta de tino del alcalde en cuestión, o hablar de la triste realidad que refleja en esta situación la comuna de Talagante, me pregunto, ¿qué tan efectivos son los liceos de excelencia a la hora de mejorar la calidad de nuestra educación?; ¿son realmente un avance a la hora de enseñar?, ¿son equivalentes a los liceos tradicionales, téngase en mente Liceo 1, Instituto Nacional, Carmela Carvajal, etc.?

“¿Qué tan efectivos son los liceos de excelencia a la hora de mejorar la calidad de nuestra educación?; ¿son realmente un avance a la hora de enseñar?”

 Primero, reunir estudiantes de buen rendimiento en un solo lugar, mantiene, lógicamente, una estadística elevada, sino al menos aceptable o por sobre la media. También, es un ambiente propicio para la enseñanza, dado que generalmente los alumnos de buen rendimiento son alumnos mejor dispuestos al trabajo en el aula (aunque nada de esto está definitivamente comprobado ni es verdad absoluta). Sin embargo, a la educación chilena (y con ello le envío saludos al Sr. Ministro de educación) se le olvida que al dejar de lado a los estudiantes de malos resultados simplemente les está condenando a una vida de fracasos escolares. Me explico: si se apoyan los ‘liceos de excelencia’ con mejores planes de estudio y mas recursos, es muy probable que la educación que los niños reciban en ese tipo de establecimiento sea de una u otra forma mejor que la que reciban aquellos que no pudieron ingresar al establecimiento famoso; por ende, los ‘que quedaron fuera’ del ‘liceo de excelencia’ seguirán estudiando en liceos no excelentes y por lo tanto no recibirán mejor educación de la que ya recibían antes de intentar el cambio. Luego de ello ciertas cosas comenzarán a suceder también; por ejemplo, que una vez elevados los niveles de fama o prestigio de los ‘liceos de excelencia’ ya no sólo ingresarán alumnos del sector público al establecimiento, sino también comenzarán a arribar los alumnos de colegios subvencionados y privados en busca de una mejor educación (cosa lógica que cualquier padre haría). De este modo, así como ocurre en ‘liceos tradicionales’ como el Instituto Nacional o el Liceo 1, estos establecimientos excelentes se llenaran también con alumnos ajenos al sistema público y el sistema público aun continuará teniendo alumnos ‘de mal rendimiento’ puesto que la vara de medición es la entrada al ‘liceo de excelencia’ (doy por sentado aquí también que la educación privada y similares mantienen mejores estándares o resultados de educación, por motivos que no discutiré aquí pero que estoy seguro, todos conocen, sobre todo el señor Ministro).

“Si se apoyan los ‘liceos de excelencia’ con mejores planes de estudio y mas recursos, es muy probable que la educación que los niños reciban en ese tipo de establecimiento sea de una u otra forma mejor que la que reciban aquellos que no pudieron ingresar al establecimiento famoso”

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con los liceos ‘tradicionales’, estos nuevos liceos excelentes no poseen aún la fama o el prestigio que los otros; pero mas importante aún, no poseen necesariamente los planes de trabajo adecuados o los profesores indicados, porque, siendo honestos; ¿no debieran estar los ‘mejores’ profesores con los ‘peores’ alumnos para así lograr una educación igualitaria? ¿no sería mas efectivo que en lugar de generar un ‘liceo de excelencia’ generáramos ‘liceos integradores’ donde juntáramos a jóvenes ‘aventajados’ con jóvenes ‘no aventajados’ para así logar que ambos aprendan en conjunto y que uno ayude al otro?

 Si bien, estos planteamientos son tan obvios como discutibles, lo que se hace mas evidente en la política de ‘excelencia’ impulsada por el señor Joaquín Lavín, es el intento de un estado de generar sujetos acostumbrados al esfuerzo, al condicionamiento y a la recompensa. Si estudio hoy, mañana ingreso a un mejor colegio; luego si estudio allí, ingreso a una buena universidad; luego desde una buena universidad consigo un buen trabajo; luego mi casa propia, mi mujer, mis hijos, un perro, auto y familia perfecta. También es el intento del estado de generar niveles de conocimiento evaluables a la hora de las distinciones sociales; teniendo así dos tipos de personas, los que egresaron de un liceo cualquiera y los que egresaron de un ‘liceo de excelencia’ (en el caso del sistema público, claro). Luego, el trabajo lo conseguirá el de ‘liceo de excelencia’; el que no consiga el trabajo, no tendrá dinero luego para llevar a sus hijos a un mejor colegio y si ese hijo no logra ingresar al ‘liceo de excelencia’ porque ¡oh, sorpresa! en una familia de menores ingresos y trabajos peor remunerados es muy probable que, debido a las situaciones que deben enfrentar los padres a diario (transporte, horas extra, poco y mal descanso, endeudamiento, etc.) en ese hogar no existan los estímulos y la dedicación necesaria para que ese niño ingrese al ‘liceo de excelencia’ y la historia que viene ya la saben…

Imagen extraida de http://ciperchile.cl/2010/05/13/fernando-atria-%E2%80%9Clos-50-liceos-de-excelencia-son-una-medida-publicitaria-a-costa-de-la-mayoria-de-los-jovenes%E2%80%9D/

“Lo que se hace mas evidente en la política de ‘excelencia’ impulsada por el señor Joaquín Lavín, es el intento de un estado de generar sujetos acostumbrados al esfuerzo, al condicionamiento y a la recompensa”

Sujetos de menos nivel educacional, son sujetos con menores oportunidades económicas, que a su vez son sujetos con mayor probabilidad de caer en endeudamiento lo que conlleva una mayor presión en el trabajo y menos dedicación a la vida familiar que se traduce a la larga en mas enfermedades, e infelicidad y la infelicidad lleva al sujeto a seguir el impulso de satisfacer sus deseos a como de lugar; deseos que tanto el estado como el mercado saben cuales son, y que se manifiestan en la publicidad bombardeante que el sujeto que llega tarde y cansado a casa no puede evitar ver en la televisión que entiende como único refugio y lugar de descanso y distensión y que le va llevando, en cada tanda comercial, a ver mas fútbol de manera obsesiva, a consumir mas cerveza para acompañar sus situaciones familiares, a fumar más para mejorar su status social, a comprar más las prendas y tecnología que no le sirven pero se ven bien en vitrina y a alimentarse principalmente de alimentos ricos en sales y azucares y muy poco sanos a largo plazo. ¿Que acabo de mencionar a un trabajador común y corriente; de clase baja (o media baja según la encuesta de su agrado) y un sector social poniente y periférico? No, deben ser ideas suyas, yo solo pasaba por aquí a mencionar lo de Talagante…

Caricaturas Profesores Caricaturas

Desde El chavo del ocho hasta Los Padrinos Mágicos, pasando por Los Simpsons y otros, el profesor ha sido siempre el objeto de las burlas y bromas de los niños estudiantes. El profesor ha sido, es y al parecer, será la caricatura clásica y perfecta.

“La caricatura está en su contexto, tanto como en él como personaje. Es de una época en donde los ‘maestros’ no enseñaban con la dedicación que él lo hace y en ese sentido representa una critica al sistema”

El profesor es el símbolo del ridículo ante los estudiantes y en él se concentran todas las risas. Pero no es una mera casualidad.
El profesor Jirafales; un hombre esforzado, trabajador, sacando adelante a jóvenes que hoy llamaríamos ‘en riesgo social’; haciendo un trabajo increíble; es ridiculizado tanto dentro como fuera del aula. Anda a la siga de una viuda a la que no consigue por timidez; es un tanto soberbio con su conocimiento y corrige siempre a quien se equivoca en el lenguaje. La caricatura está en su contexto, tanto como en él como personaje. Es de una época en donde los ‘maestros’ no enseñaban con la dedicación que él lo hace y en ese sentido representa una critica al sistema; por otro lado los alumnos nunca aprenden mucho ni entienden todo lo que se les dice por lo que esa ‘propuesta’ puede perfectamente quedar en el olvido. Desde siempre, el hombre ha caricaturizado personajes de distintos ámbitos de su vida; dictadores, presidentes, futbolistas, rock stars, deportistas, etc., se podría decir que la caricatura cruza todo el ámbito de la vida humana, desde lo más sacro a lo mas profano. Sin embargo, si dejamos de lado aquella caricatura inofensiva, aquella que se limita a buscar una mueca de risa y nos concentramos en aquella que ridiculiza y busca reflejar defectos; entonces, podemos volver a las 3 series que he mencionado y fijarnos en el profesor.

“Es el agente coartador de imaginación de la serie. Es aquel que busca acabar con la mágica posibilidad que tienen los niños de tener alguien quien cumpla sus deseos”

El profesor Denzel Crocker, de Los Padrinos Mágicos, es un personaje irritante. El clásico profesor cabrón. Sus alumnos nunca aprueban con buena nota la asignatura y su clase es más una descarga sádica de la triste vida que lleva que una vocación prístina y honesta. Además, esa obsesionado con descubrir los padrinos mágicos del protagonista, Timmy Turner, es decir, es el agente coartador de imaginación de la serie. Es aquel que busca acabar con la mágica posibilidad que tienen los niños de tener alguien quien cumpla sus deseos (entendamos a los padrinos como una metáfora de lo que la imaginación puede hacer, lo que se confirma en que nunca su realidad es cambiada a tal punto que sus padres lleguen a enterarse de lo que ha ocurrido; así, los padrinos funcionan como amigos imaginarios y Crocker va tras ellos). La pregunta es ¿no está ahí un profesor para echar a volar la imaginación de los jóvenes en lugar de intentar censurarla y eliminarla?

“La maestra Edna Krabappel, el director Seymour Skinner, etc., muestran la decadencia total de un sistema educativo que no funciona”

Por último, los profesores de la serie Los Simpsons, la maestra Edna Krabappel, el director Seymour Skinner, etc., muestran la decadencia total de un sistema educativo que no funciona. Los alumnos se mofan constantemente de una profesora (Krabappel) que esta mas preocupada de encontrar pareja que de poner a pensar a sus estudiantes. Asimismo, Lisa, la genio de la escuela, no aprende en la escuela sino de manera autodidacta; en la escuela solo recibe A+ y es prácticamente la única en clases, la ñoña que hasta su profesora desprecia un poco. Si mencionamos al director Skinner (hábil parodia desde el nombre al modelo conductista de aprendizaje; la referencia es a Burrhus Frederic Skinner) no podemos olvidar la ironia evidente que es que un veterano de guerra fracasado, que vive en casa de su madre (quien lo domina y controla) sea el director de una escuela. Siempre tratando de reducir costos, cortando programas de estudio, coartando las libertades de los niños, etc. Es a mi juicio la parodia mas completa de un sistema educativo que nada hace por sus estudiantes además de dejarlos después de clase escribiendo en el pizarrón, ‘no debo…..’ infinitas veces. En el capitulo Vocaciones Distintas hay una escena en donde los maestros están desesperados debido al robo de sus libros de respuestas y se preguntan cómo darán sus clases.

Veo, luego del pequeño análisis, que no es casualidad que los profesores sean objeto constante en la comicidad que tiene una serie; no es casualidad que sean objeto de burlas. Su aparente ‘autoridad’ es puesta en juego en cada episodio y con ello se esta haciendo un llamado a acabar con ese modelo. A acabar con el profesor que se planta enfrente de los estudiantes y los condiciona con evaluaciones; que corta las alas de sus mentes imaginativas, que los baja ‘a tierra’ y prepara para un mundo cruel y terrible. Ese mundo que es su vida y el traspasa a sus alumnos.

“Creo que podemos aprender mucho de estas caricaturas, no solo reírnos de ellas, sino ver en ellas la razón de falla de numerosos sistemas educativos que se centran en el curriculum, en el trabajo de contenidos, en el presupuesto estatal y parecieran olvidar la educación de los niños y jóvenes a nivel pragmático, a nivel emocional”

Creo que podemos aprender mucho de estas caricaturas, no solo reírnos de ellas, sino ver en ellas la razón de falla de numerosos sistemas educativos que se centran en el curriculum, en el trabajo de contenidos, en el presupuesto estatal y parecieran olvidar la educación de los niños y jóvenes a nivel pragmático, a nivel emocional. Sistemas que no entregan herramientas a los jóvenes ni desarrollan su inteligencia, es decir, su capacidad de resolver problemas y/o encontrar soluciones a determinadas situaciones. Sistemas que, muy similares al régimen universitario, buscan llenar a estudiante de un conocimiento erudito que no se ancla en ningún puerto de la vida real.

Aprendamos de estas caricaturas, no demos pie a nuevas caricaturas donde el profesor sea el objeto del ridículo y la burla; acabemos con esa autoridad autocomplaciente y dediquémonos a colaborar, a generar aprendizaje.

¡Hagamos que Phineas y Ferb puedan divertirse en el período de clases y no sólo en sus vacaciones!

Finalmente quiero agradecer personalmente a Cecilia González por darme la idea, en las constantes conversaciones que tenemos, para escribir este artículo, ya que, en gran parte, este es el tema de su tesis para optar al grado de Licenciada en Literatura.