Proyecto de Ley: Nueva Carrera Docente [Parte II]

Hablábamos de la nueva Ley docente, el proyecto, con el que se espera alcanzar una mejor calidad educativa en Chile, proponiendo sueldos más altos, bonos extras, disminución de horas de trabajo, sacando a docentes con niveles “deficientes” para enseñar, etc. Mediante “filtros” se propone ir alcanzando nuevos niveles de experticia en el docente que le dará un “listado” de trabajos que puede realizar (como por ejemplo, trabajo en aula, asesorías, tutorías, etc.)  y que claro se verá reflejado en el honorario del profesor. Todo esto mencionado claramente a modo de resumen ya que hay muchos más datos.

Ahora ¿qué consecuencias podría tener?

  • Los bonos, y aumentos de sueldos, independiente de la cantidad de dinero que sea, nunca vienen mal a nadie, punto entonces para el proyecto.
  • Varios despidos de profesores “no capacitados” y aumento de la cesantía, considerémoslo negativo, entonces, restamos el punto que había ganado el proyecto.
  • Abandono del aula para ciertos profesores, punto en contra para el proyecto. Si pensamos en el supuesto de que todos los profesores lo buscan de cierta forma (vocación).
  • Obligar a docentes a realizar los cursos de perfeccionamiento, punto a favor (si lo vemos por el mayor conocimiento que este adquiría).
  • Competitividad que se presentaría entre docentes, punto en contra.
  • Desempeño por sobre la antigüedad, punto a favor.

Entonces…

Después de leer las críticas por parte de algunos colegas en la primeImagera parte de este artículo, pensé: no se si yo veo la “buena voluntad” (ojo que está entre comillas) y sólo rescato lo bueno del proyecto, o si mis colegas son demasiado críticos… no he llegado a la conclusión aún… pero más allá del dinero, o de los posibles nuevos cargos, hay una cosa que se debe señalar, el proyecto así como está le falta mucho perfeccionamiento, aún hay cabos sueltos que creo no se han considerado a la hora de presentarlo, faltan mejoras definitivamente. Admito un poco mi ignorancia al no saber si este proyecto fue realizado por un comité en el que se integraban varios profesionales de la educación: profesores, o no. Si no fue así, una lástima  porque ya es tiempo de que se den cuenta en nuestro país, que nadie sabe más de educación que un Profesor.

Concluyendo, no busco decir aquí si el proyecto es un asco o no, lo dejo en bandeja,  pero  como dicen por ahí lo cortés no quita lo valiente.

 

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Perspectivas para la clase de historia

A diario tanto estudiantes de pedagogía, como docentes que se encuentran en ejercicio, nos enfrentamos a la realidad de compartir con alumnos, y pasar contenidos que muchas veces para ellos son “aburridos” o “fomes”; y es parte de nuestra labor hacer atractiva y entretenida cada clase a la que nos vemos enfrentados.

Existen autores que se han dedicado a profundizar en temas de didáctica y a plantearse tanto problemas como soluciones para mejorar este ámbito de la educación y de las clases que se imparten. Este es el caso de Mario Carretero, conocido como un especialista en el desarrollo cognitivo en educación.

En uno de sus textos, Perspectivas Disciplinares, cognitivas y didácticas en la enseñanza de las Ciencias Sociales y de la Historia, Carretero nos muestra las perspectivas generales que tienen los alumnos con respecto a las clases de Historia de la escuela y como nosotros podemos transformar su estudio en una experiencia atractiva e innovadora.

Una de las situaciones que influye demasiado en el desarrollo de la clase, es en el contexto que la desarrollamos, y no tan solo se apunta en esto al entorno en que se encuentre la escuela sino que también las perspectivas que tiene el alumno con respecto a las clases que asiste y a cuan cercanas las siente. Es por ello, que se propone la historia se debe hacer más cercana a los estudiantes, comenzar primero con contenidos sociales para que, de esa forma los contenidos históricos sean más asequibles.  Otro de los temas que señala este autor es que esta ciencia por ser del tipo social no cuenta con recursos desde cierta perspectiva publicitarios, que sean capaces de hacerla atractiva a los estudiantes.

Uno de los puntos que trata el autor es la comparación entre las ciencias denominadas experimentales, y las ciencias sociales e historia; deteniéndose en mostrar las diferencias que existen entre ambas y de manera indirecta evidenciando porque muchas veces para los estudiantes se les torna mayormente atractivo estudiar las ciencias que conocemos como naturales, que la historia que es un fenómeno social.

En las ciencias experimentales el autor destaca sus siguientes cualidades:

  • Realización de Experimentos.
  • Control de variables como estrategia cognitiva.
  • Manipulación de Variables.
  • Escasa influencia ideológica.
  • Escaso relativismo.
  • Acuerdo acerca de los enfoques dominantes.
  • Efecto inmediato del resultado de la solución. Tecnología.

Lo que nos muestra que para los alumnos la ciencia es más interactiva, presenta más descubrimiento y sorpresa para ellos en cada actividad que se realiza y, por parte del docente, solo es explicar los procedimientos y pasos a seguir para observar lo que se requiere observar.

En cambio en las ciencias sociales, según Carretero:

  • No se realizan experimentos.
  • No se puede aplicar el control de variables. Se utilizan estrategias alternativas.
  • No se manipulan las variables.
  • Intensa influencia ideológica.
  • Intenso relativismo.
  • Fuertes diferencias entre enfoques.
  • Fuerte influencia afectiva y motivacional de los contenidos.
  • Efecto demorado del resultado de la solución. Tecnología social.

“La historia se debe hacer más cercana a los estudiantes, comenzar primero con contenidos sociales para que, de esa forma los contenidos históricos sean más asequibles”

Esta perspectiva es totalmente distinta pues para comprobar o evidenciar hechos utiliza pruebas generalmente escritas o testimonios de personas, registros orales, etc. La forma en que piensa cada autor tiene su dejo en los escritos, lo que demuestra que son bastante subjetivas, por lo qué, para hacerla atractiva para los alumnos, es el docente quien debe buscar estrategias distintas para cada contenido del año, buscando de esa manera el interés de parte de sus estudiantes y que estos se interesen por lo que se les está presentado.

Al no ser un área especialmente interactiva y notoriamente subjetiva, el interés decae dado que las respuestas surgidas para resolver las preguntas de los estudiantes no poseen un  carácter certero y se prestan a múltiples interpretaciones que los estudiantes no están muy dispuestos a cotejar.

A lo mejor hacer todo con atractivo visual a pesar de que no se cuente con él pueda resultar. Como docentes tenemos la capacidad de crearlo, de hacer atractivo el relato de un hecho histórico, de involucrar a los estudiantes, en fin.

Carretero, desde mi perspectiva busca (al menos en este texto), hacer un llamado a la creatividad, a nuevas formas de ver los contenidos y que a pesar de ser algo que para muchos es un aprendizaje repetitivo, puede ser presentado en miles de formas distintas y estas a su vez adaptadas a los estudiantes quienes se las presentamos.

Ranking, competencia sana!

Sin saber con exactitud los particularidades de la nueva vara de medición que incluirá la PSU de este año; el ranking, puesto que estas se anunciarán durante la próxima sesión del consejo de rectores, me parece que podemos comentar algunas cosas en torno a lo que si se sabe de esta nueva medida.

El ranking, busca ordenar a los alumnos por establecimiento para que a la hora de la selección universitaria,la PSU no pese tanto. Que significa esto, que hay alumnos que lograrán entrar a la universidad en base al esfuerzo que reflejan sus notas. Lo que disminuirá la desigualdad en el ingreso y/o matricula universitaria. Suena muy lindo en realidad.

Pero esta medida olvida algo vital, y que ha sido la pancarta de los últimos mil gobiernos frente al tema; la calidad de la educación.

Cuando se incita a la competencia, en general, se obtiene que los competidores obtienen mejores resultados y al mismo tiempo (si la competencia es sana) aprenden a ser mejores personas y estrechan sus vínculos comunes; esto es sabido por todos. Sin embargo, cuando la competencia no considera aspectos tan fundamentales como el aprendizaje, entonces la competencia se vuelve vana e insostenible.

Me explico. El sistema educativo chileno hace responder a los alumnos a estímulos conductistas que evalúan en términos de calificaciones a los estudiantes. Además de eso no existe otro medio de evaluación a nivel general. Por lo tanto, los alumnos no buscan aprender, mejorar, incrementar sus conocimientos y habilidades, ni prepararse para una vida de adultos sino obtener buenas calificaciones. Sea esto mediante memorización rápida y superficial de contenidos, trabajos que arreglan la nota de la prueba para la que se hizo un cuestionario acerca del cuestionario previo que contenía las preguntas de dicha prueba; entre otras practicas poco eficientes a la hora de hallar qué es lo aprehendido por el estudiante.

Debido a las razones anteriores, un sistema de ranking no funciona mucho mas allá de ofrecer una oportunidad de ingreso a la universidad a jóvenes que por medios propios rindiendo la PSU (sobre la cual no discutiremos aquí) no consiguen; es decir, no logran rendir de manera eficiente una prueba que mide en el supuesto, los contenidos de los últimos 4 años de enseñanza de esos estudiantes. Entonces, si se compite por notas dejando de lado los contenidos, nada bueno puede resultar.

Por otro lado, esta medida de ranking, probablemente favorezca a establecimientos de baja población más que a grandes establecimiento. Por ejemplo, un liceo de alguna región pequeña, que tenga uno o dos cursos por nivel, tendrá un ranking que irá máximo de uno a cien; mientras que un liceo de excelencia como los tradicionales, Instituto Nacional, José Victorino Lastarria, Liceo Nº1, etc., donde perfectamente pueden existir setecientos alumnos por nivel, obviamente tendrá un ranking muy diferente. Dependerá de las especificidades de este nuevo instrumento lo que ocurra con tal o cual establecimiento, pero lejos está de contribuir de manera efectiva a una mayor equidad educativa.

Si un colegio privado, con buena enseñanza y buenos resultados aplica un ranking, de igual forma los alumnos no beneficiados gozarán de buena educación como para valerse por sí mismos y, mas aún, los beneficiados pasaran los primeros años de universidad sin dificultad; mientras que en un colegio de mala enseñanza, público, basado en calificaciones más que en un modelo efectivo de educación, los alumnos beneficiados no necesariamente tendrán la base suficiente para llevar de buena forma los primeros años de universidad, menos aún cuando no existen buenos programas de nivelación universitaria. Ni siquiera quiero pensar en los alumnos de ese colegio que no son beneficiados con el ranking. El sistema castigará su ‘falta de esfuerzo’ hasta el fin de sus vidas. Creo que la siguiente imagen resume muy bien esta pelea entre el privado y el público.

Ahora, espero dos cosas, primero, que a fin de cuentas el sistema no se limite a meter a la fuerza alumnos a la universidad de manera que las universidades aumenten su matrícula pero al mismo tiempo la deserción al primer año, permitiéndole a políticos y figuras llenarse la boca hablando de las excelentes cifras de ingreso a la universidad logradas y, segundo, que este ranking no sea en el fondo, el mismo proceso de excelencia académica ya existente, que favorece en las listas de ingreso a los alumnos ubicados dentro de los mejores lugares de su colegio (o sea, un ranking, que si no me equivoco, era del 5% mejor) y que este nuevo ranking no sea un cambio de nombre a lo ya existente para mostrar el trabajo de un grupo de ancianos sentados en una mesa tratando de mejorar una educación que no les interesa.

Y por supuesto, apenas esté la información habrá nueva columna respecto al tema; sólo espero tener que pedir disculpas por todo lo especulado hoy.