Síntesis Editorial V [23/01 al 27/01]

"El capitalismo toma un objeto y lo vuelve, por un lado, objeto de consumo; por otro, objeto de espectáculo, posicionándolo en una vitrina."

Chile no escapa al problema del capitalismo, todo lo contrario, Chile ha sido un gran laboratorio de EE.UU. y Europa para probar los efectos de éste, y sus derivados o socios (para no distinguir pero abarcar todas las expresiones que incumben aquí, liberalismo, neoliberalismo, capitalismo (temprano, medio, tardío, póstumo, afterhour) explotaciones varias, industrialización, globalización, etc). El capitalismo genera consumo y ligado al consumo  viene la espectacularización[1].  Luego, espectáculo y consumo derivan en la imposibilidad de uso de una mercancía. Es decir, imposibilidad en la medida en que el capitalismo separa al objeto de sí mismo; lo divide, lo escinde. En otras palabras, el capitalismo toma un objeto y lo vuelve, por un lado, objeto de consumo; por otro, objeto de espectáculo, posicionándolo en una vitrina.

Ahora bien, en Chile la educación paga el alto costo que ello tiene. Hoy en día nos vemos plagados de publicidad de universidades privadas, todas ellas con fines de lucro (mas allá de lo que estas planteen, en tanto entendemos que la publicidad esta destinada a vender o generar el consumo de un servicio –la educación, por ejemplo- y todas estas universidades invierten bastante en publicidad; ello da a entender que la institución esta buscando clientes o consumidores y no estudiantes que ingresen de manera vocacional o con fines educativos). Dicha publicidad ataca a cada joven, a cada padre o madre, utilizando siempre estrategias de exhibición de profesores destacados, salas de estudio, laboratorios, infraestructura, etc. Se arma un espectáculo acerca de la universidad privada; un espectáculo que llama a ser consumido; sin embargo, este espectáculo es inasible para cada joven, es meramente una imagen y no refleja ni la promesa del  spot, ni la sombra que este pudiera proyectar. De ahí que  “las instituciones educativas en Chile acaban con nuestra posibilidad de profanar, y con ello, con nuestras capacidades creativas[2].

Se distingue, entre profanación y consagración de un objeto. En este sentido, si profanar es llevar aquellos objetos que han sido consagrados (esto es alejados de la esfera de uso del hombre) al individuo, es decir, restituirlos para su uso; entonces, la educación privada en tanto figura publicitaria, espectáculo de consumo masivo plantea la potencialidad de su profanación inmediata.  Así, Agamben plantea que mediante el juego de relevar al objeto de su significado original, vaciándolo de sentido y asumiéndolo vacío, se puede reutilizar, es decir, profanar un objeto cuyas instancias de vida, incluso, ya hubiesen sido consagradas.

De este modo, frente a la publicidad de las universidades privadas queda una opción evidente: profanarlas. Vaciarlas de sentido, y (re)significarlas mediante un nuevo uso; hacerse cargo de ellas e incorporarlas a la practica docente; reutilizarlas, etc.

Así también, cuando se plantea la reflexión acerca del sistema de aprendizaje (SERF) que trae la fundación Luksic a Chile[3], tenemos esa misma opción; profanarla. Cuando digo profanarla lo digo mas allá del eventual uso “correcto” que pudiéramos hacer de este. Simplemente planteo la posibilidad de darle “una vuelta de tuerca” a todas esas intrusiones, agregados no necesariamente deseados en el sistema educacional para así volcar todos esos objetos fuera de la mera exhibición, fuera del espectáculo. Haciéndolo, no solo (re)significamos una serie de objetos que a veces parecieran nacer vacíos, sino que apuntamos a un modelo de educación donde incluso, la pauta la puede dar la profanación de aquellos elementos que constantemente, atentan contra el sistema educacional y pero aun, contra su desarrollo en función de las necesidades reales de Chile.

"Cuando se plantea la reflexión acerca del sistema de aprendizaje (SERF) que trae la fundación Luksic a Chile, tenemos esa misma opción; profanarla. Cuando digo profanarla lo digo mas allá del eventual uso “correcto” que pudiéramos hacer de este"

La idea es, obviamente, no generar mas docentes como el panda y el cisne[4]; es poner al docente en la posición que le corresponde, librándolo de aquellos elementos que, centrífugamente, le impiden llegar a su objetivo con claridad. Porque “generación tras generación, la baja visión crítica de los docentes ha permitido que los centros educativos estén orientados por las reglas del sistema económico. Exigimos, a modo de simulación, que los estudiantes puedan competir en el sistema, los valores de responsabilidad y puntualidad se vuelven más importantes que la honestidad y la creatividad, los alentamos a “ser alguien en la vida” para que tengan voz, y pocas veces nos permitimos escuchar lo que quieren decir[5].


[1] Para cualquier referencia diríjase a este enlace, https://investigacionydocencia.wordpress.com/2012/01/25/la-educacion-de-calidad-en-chile-podria-terminar-en-el-rincon-del-museo/; aquí, la discusión se basa en todo lo planteado por el autor.

[2] Idem.

[3] Para mayor información sobre el proyecto y el articulo diríjase a https://investigacionydocencia.wordpress.com/2012/01/23/hagalo-usted-mismo/.

Síntesis Editorial IV [02/01 al 07/01]

Acción que debemos como docentes fomentar en nuestros alumnos, para el desarrollo de la confianza propia y en el otro.

Dentro de esta primera semana del año 2012, las publicaciones expuestas dentro del blog fueron dos, pero la cantidad no implica que éstas tengan menos importancia, o que los temas tratados no sean de sumo interés para los lectores. Hecho que apreciaremos en las siguientes líneas.

En la primera publicación “¿Subestimamos a nuestros estudiantes? [segunda parte]” de Danilo, logramos evidenciar cual es uno  de los principales problemas que presenta la Educación y de gran manera los personajes participantes de esta: profesores, estudiantes y apoderados. La confianza del uno al otro, en cuanto a los logros que se pueden conseguir. Y en este punto caen todos los personajes y las relaciones interactivas que se pueden dar entre estos,  puesto que se comienzan a dar las situaciones en que el docente no confía en los conocimientos, ni en las habilidades que puede desarrollar en sus estudiantes limitándose a tan solo enseñar lo que él considera que es fácil para ellos.

Por otra parte, nos encontramos con los apoderados que no confían en los procesos y habilidades de sus hijos, por lo que asisten constantemente al colegio a hablar con los profesores para intermediar por las notas de estos, y que éstas sean elevadas casi por milagro. Por lo que entre el docente y el apoderado en cierta medida coartan el hecho de que el estudiante pueda encontrar e internalizar el desarrollo de las habilidades de él, y dejando la sensación de que no importa cuanto esfuerzo ponga en lo que haga, ya que sus padres están detrás para ir a reclamar por su baja nota y conseguir que se la suban.

Y una de las instancias en que la confianza en la escuela se ve más transgredida, es cuando a los estudiantes se les solicita trabajar en grupos; y es donde la selección de los equipos se basa en los conocimientos, y categorías que tiene cada uno de los estudiantes, y cabe mencionar que cada una de estas categorías son las que brindan los mismos docentes en el aula y no tan solo por las notas, sino que también cuando hacen referencia a las potencialidades de cada uno , dejando a un lado la de los demás.

El artículo también nos señala que debemos fomentar la relación del profesor-estudiante, porque con ello se cambiará la visión que tiene el alumno de la escuela, y que no vea esto como un trámite u obligación el asistir día a día; sino que de una u otra manera consiga concebir a la escuela donde él será capaz de potenciar sus habilidades personales y grupales.

Por otra parte nos encontramos con el artículo “Elegí no educar” de Rubén.  En donde, a través de su visión personal, nos muestra como muchos ven la pedagogía hoy en día, cómo los docentes o más bien parte de ellos cambian el fin de su labor por conseguir mejores evaluaciones en los distintos instrumentos que se aplican a la labor docente actual, o los méritos que deben cumplir para conseguir bonos y demases; dejando totalmente de lado a los estudiantes que están frente a ellos.

Nos muestra también como otro de los personajes de la educación, en este caso los apoderados, son los encargados muchas veces de entorpecer los procesos educativos de sus hijos, creyendo que simplemente con ir a dejar a la hora al niño, o cumplir con los materiales pedidos, el estudiante desarrollará las habilidades deseadas y adquirirá valores; dejando totalmente de lado la idea de que la educación es un proceso en que ellos como padres y apoderados, también son generadores de las enseñanzas de sus hijos.

Nos muestra también como directivos y jefes técnicos, se encargan muchas veces de coartar el trabajo de los docentes que se encuentran realmente motivados con su labor, y estás limitantes no son tan solo en las relaciones humanas que se pueden dar dentro del aula y de la escuela; sino que también en los ámbitos curriculares y de desempeño tanto de estudiantes como de los propios docentes.

En definitiva, las publicaciones de esta semana nos llevan a plantearnos si verdaderamente la labor docente que se desempeña hoy en día está cumpliendo con la verdadera labor de enseñar y educar a nuestros estudiantes, no tan solo con los conocimientos de contenidos y materias, sino que su desarrollo como personas. Creando en ellos la confianza en si mismo y en los demás, y que además como docentes seamos capaces de confiar en la variedad de potencialidades que tenemos frente a la sala de clases, sin coartar ninguna de las habilidades de los alumnos. Y por otro lado nos llevan al cuestionamiento, si los parámetros y estándares requeridos por las distintas instituciones están siendo capaces de evaluar el verdadero desempeño del docente en el aula, y si la escuela como institución está siendo comprendida realmente como es.

Síntesis Editorial III [26/11 al 01/12]

"La juventud actual ha tomado un camino (algo desordenado, pero notorio y loable) hacia el desplazamiento del paradigma. Falta ordenarse. ¿Se puede cambiar el mundo? Sí, pero primero hay que ponerse de acuerdo. La mejor manera es concebirse a sí mismo como parte del cambio y aportar lo más posible a su solución."

Durante esta semana hubo un tópico central en las publicaciones, éste es la figura del maestro como eje del proceso educativo.

Los tiempos cambian y la humanidad avanza vertiginosamente, dehumanizándose y exterminándose a cada paso. El ser humano está demostrando una tendencia clara hacia el aislamiento, la soledad, el materialismo y el consumismo (entre otros vicios de la posmodernidad). Los artistas han sido siempre los primeros en avisarnos. De alguna manera intuyen hacia dónde avanza su tiempo y pueden presentar una representación de una época posterior, adelantándose a su era gracias a su especial sensibilidad. De aquí la idea de la importancia del arte en la enseñanza. Hoy es más necesario que nunca fomentar el acceso a la cultura de manera libre, pluralista e inteligente. Ya no sirven de mucho los museos, sino que lo que una determinada persona pueda hacer con éstos. Es así como se está moldeando la sociedad actual: mediante la pugna de dos fuerzas en conflicto, una que utiliza como excusa de su determinismo el sufrimiento que éste le provoca y otra que está pensando en hacerse cargo de su propio destino. Si se logra superar este conflicto de base, el ser humano podrá dar un auténtico paso evolutivo.

Los docentes, como todo ente pensante, deben situarse en algún lado de la balanza (es lo que algunos llaman política). O eres parte de los que entiende que el mundo tiende a un destino fatalista o eres parte de los que hacen algo para que eso no suceda. Los jóvenes, por lo general, adhieren a la segunda opción. Históricamente no siempre fue así, es más bien un proceso cíclico.

Para entender el mundo que lo rodea, el ser humano debe contar con fuerzas y ánimo para explorarlo, conocerlo y hasta sistematizarlo, lo que genera que los más avezados y adelantados puedan dotar de luz una determinada época. Cuando se entiende que el cambio ha sido positivo, se mueve el paradigma y la posición revolucionaria pasa a ser la parte conservadora. A medida que avanza el tiempo, la mente y el cuerpo humano evolucionan en la construcción de nuevo conocimiento, en la profundización del existente y en la consolidación de los métodos de racionalizar la realidad. Este desplazamiento (al parecer natural) empuja a una determinada generación a encontrar la manera de perfeccionar (hacia los intereses que mueven el mundo) las distintas ramas del saber. Así nacen las revoluciones, en la medida en que son una revisión de lo existente para encontrar el camino que aún no conocemos. En consecuencia, el conflicto siempre ha existido en mayor o menor medida.

La idea principal, entonces, es que la profesión docente se encuentra en el meollo del asunto. Actualmente existe un serio problema:  la raza humana se ha maleducado, hecho bastante simple de comprobar con solo mirar a nuestro al rededor. En Chile no existe, por ejemplo, una cultura desarrollada de la higiene, de la eficiencia energética, de la educación cívica, de los valores de convivencia, de la ecología, etc. ¿Por qué? la respuesta más rápida (pero no menos imprecisa) es que las generaciones pasadas probaron en las actuales un modelo que daba resultado para un determinado tipo de sociedad (que seguramente deseaban moldear, independientemente del valor ético de sus intenciones), en la que se hacía lo que se podía para lograr lo que se quería. ¿Tuvo éxito? Cada cual podrá tener su propia opinión de ello. Para quienes escriben en este blog (como para muchos otros que trabajan en silencio), desafortunadamente no.

Hoy, le llegó el turno a los jóvenes. ¿Es necesario seguir justificándolo? El sistema en el que actualmente se vive NO SIRVE. No se puede negar que existen cosas positivas, pero ¿realmente se necesita tanto dolor para satisfacer las “necesidades” de CASI todos? Definitivamente no se puede seguir ocultando la realidad. Hoy el mundo debe cambiar. Hoy hay que inventar nuevos engranajes. No se trata de anarquía, se trata de modificar el sistema para que sea justo, no sólo económicamente sino en un acceso libre al conocimiento, a la verdad, al futuro.

Mucha gente hoy en día trabaja para que eso suceda. Algunos depositan su fé en las energías limpias, otros en los avances tecnológicos del última generación. Algunos condenan a las redes sociales y otros las elevan a la categoría de futuro. Aquí sí que es difícil dilucidar el asunto. Este grupo de escritores y escritoras se inclina hacia que la docencia es clave en la consolidación de un nuevo paso, y esta docencia se está construyendo en Chile hace muy poco tiempo. Sofie Valcras lo plantea en su artículo de esta semana: “quizá los estudiantes que opten por esta oportunidad [becas vocación de profesor] si serán buenos profesores y lograrán un buen desempeño a nivel pedagógico y aportarán con un gran avance al país.”, es una opción. Quizás esto sea el impulso que se necesita para que el cuerpo docente que se hará cargo de las próximas generaciones sea un verdadero grupo de profesionales y agentes de cambio.

Es este nuevo tipo de docencia al que se tiende en los artículos expuestos, a la docencia crítica y reflexiva, pero no solo eso, sino que a la docencia que es capaz de mover las montañas de la ignorancia, la infelicidad y la injusticia. Una docencia que entienda a los estudiantes que Carlos Cordero detallaba en su artículo “Los síntomas y desafíos que nos plantean los estudiantes en la posmodernidad”, que los analice, que los deconstruya y que los edifique como personas y no como engranaje de una máquina claramente defectuosa.

No es recomendable armar una casa sobre terreno defectuoso. En el caso de las nuevas generaciones de niños, los baches en el suelo los provoca el sistema actual y todos los placeres que ofrece. La simpleza y falta de expectativas de las personas nace de su incapacidad de comprender que el ser humano avanza porque lo que no se mueve se enferma y se muere. Los medios se han encargado de jugar con la realidad y confundir a las personas. Las adormece, las excita, las erotiza, las adula, las transforma, las domina. Los medios son el arma más poderosa del determinismo posmoderno, y vaya que es poderosa que tiene dormida ya a varias generaciones.

Afortunadamente hay buenos augurios. La juventud actual ha tomado un camino (algo desordenado, pero notorio y loable) hacia el desplazamiento del paradigma. Falta ordenarse. ¿Se puede cambiar el mundo? Sí, pero primero hay que ponerse de acuerdo. La mejor manera es concebirse a sí mismo como parte del cambio y aportar lo más posible a su solución. Los problemas están identificados, ahora solo resta trabajar para ver quien encuentra el mejor camino, fórmula bastante familiar, pero que da resultado. Si una sola persona ha sido capaz de cambiar el mundo ¿qué pasarías si fuese una gran cantidad al mismo tiempo?, ¿acaso no avanzaríamos más rápido?

Al parecer todos esperan que aparezca una idea común, tan fácil como el “amor y paz” pero sustentable y poderosa.